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Publicado el 14 de diciembre, 2017

“Smart TV”, la columna de Fernanda Demaria: Televisión partidista

Autor:

Renato Gaggero

La figura de Donald Trump logró polarizar como nunca a las grandes cadenas de televisión norteamericanas. Fox y CNN tomaron partido y atrás quedaron los días en que pregonaban su supuesta imparcialidad. Ahora las reglas del juego son otras y para navegar en este nuevo escenario es imperativo cambiar hábitos y aprender estrategias.
Autor:

Renato Gaggero

La semana pasada Jill Abramson, ex directora ejecutiva de The New York Times, estuvo en nuestro país. En la conferencia realizada en la Universidad Diego Portales abordó temas relacionados con su exitosa carrera y se refirió al futuro y los desafíos de los medios de comunicación. De acuerdo con Jill, en el actual escenario hay una figura clave: Donald Trump. El Presidente de Estados Unidos es el detonante de la radicalización de las reglas del juego al haber polarizado a los diferentes actores obligándolos a tomar partido. Esta práctica se encarna sin pudor en dos gigantes de la televisión por cable: CNN Y Fox. El primero es más liberal y forma parte de la left wing. El segundo pertenece al ámbito conservador, a la “derecha” y, a diferencia de su rival, tiene un claro sesgo pro Trump. Ambos se recriminan mutuamente y si bien siempre han existido diferencias, éstas ahora son innegables. En un ambiente así de polarizado, ¿a quién creerle?

Partamos por CNN. Ya es habitual que Trump manifieste en forma pública (generalmente valiéndose de Twitter) un desproporcionado desprecio por CNN, a la que considera la principal promotora de las fake news, o noticias falsas. Uno de sus últimos tweets llamó especialmente la atención, pero no sólo por su contenido, sino que por la respuesta:

@realDonaldTrump @FoxNews es MUCHO más importante en los Estados Unidos que CNN, pero fuera de los EE.UU., CNN International sigue siendo una fuente importante de noticias (falsas), y representan muy negativamente a nuestra nación ante el MUNDO. ¡El resto del mundo no está recibiendo la verdad! (ver original aquí).

La réplica de la cadena no se hizo esperar:

@CNNPR No es el trabajo de CNN representar a los EE. UU. ante el mundo. Ese es el tuyo. Nuestro trabajo es reportar las noticias. #HechosPrimero (ver original aquí).

No perdamos la perspectiva. El primer tweet fue escrito por el Presidente de la primera potencia mundial, quien usa su cuenta para alabar a un medio y criticar a otro. Posteriormente es increpado en las redes sociales y llamado a hacer bien su trabajo, el que –aunque a él le cueste entenderlo- dista bastante de su rol de juez de reality que lo catapultó al estrellato.

Sigamos con FOX. Tiene el rating más alto y una posición de liderazgo. Sin embargo, esto no obedece exclusivamente a su opción política. Fox es el único canal del espectro conservador, se lleva toda esa tajada; mientras que CNN debe compartir su parte con canales como MSNBC, dueño de una postura aún más rígida contra Donald Trump.

Tomemos un ejemplo para entender cómo se da este juego. Miremos la cobertura que estos medios realizaron hace unas semanas cuando dos de los grandes aliados de Trump fueron procesados dentro de la investigación por el rol de Rusia en las elecciones del 2016. Fox interrumpió solo parcialmente su programación. Notas como los disfraces de Halloween o los emojis de cheeseburger salieron al aire sin contratiempos. Por su parte, CNN y MSNBC realizaron una amplia cobertura que casi no contó con cortes comerciales, medida que también levantó suspicacias ya que varios cuestionaron que si bien el tema era relevante, tampoco justificaba el suspender así de drásticamente la programación.

La polarización es más evidente en algunos casos y subterfugio en otros. Pero cuesta visualizarla principalmente porque tendemos a confiar en aquellos medios afines con nuestra orientación política. Esto nos lleva a quedarnos sin “la otra parte” y a reducir cada vez más nuestro campo.

Frente a la pregunta de en quién confiar, la respuesta podría ser “en todos y en ninguno”, pero más que nada es abrirse, perder la ingenuidad y aceptar que estos canales tienen su propia agenda. Ninguno es una blanca paloma. Y el personaje que los polariza tampoco: mal que mal, y de acuerdo con The Washington Post, este año Trump ha realizado más de 1.600 declaraciones falsas o engañosas y, sin ir más lejos, este miércoles escribió en su cuenta “Guau, más del 90% de la cobertura de Fake News Media de mí es negativa … De ahí mi uso de las redes sociales, la única forma de sacar la verdad. ¡Gran parte de Mainstream Media se ha convertido en una broma!” (ver publicación original aquí). Independientemente de lo insólito del comentario, el consejo es bueno. Las redes sociales son, sin duda, una fuente clave para formarnos una opinión informada.

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