La cocina política es presentado por:
Publicado el 18 de enero, 2018

La cocina política: La Colita de Cuadril de Francisco

Autor:

Renato Gaggero

Memorable fue su recorrido por las calles de la capital en el Papa Móvil y, más especial aún, la visita a las mujeres del Centro Penitenciario de San Joaquín donde lo esperaban llenas de esperanza cerca de 400 internas, quienes felices y atentas, agradecieron sus palabras.
Autor:

Renato Gaggero

 

 

mecha corta ok

@politicaycocina

Colita de Cuadril al horno

750 gramos de Colita de Cuadril

200 gramos de champiñones frescos

1 ramito de tomillo

1 tomate

Aceite de oliva

Sal gruesa

Pimienta negra

Para acompañar:

50 gramos de rúcula

100 gramos de queso parmesano en trozos

Jugo de ½ limón

Aceto Balsámico

Aceite de oliva

1 ramito de tomillo

 

A diferencia de otras semanas, ésta tiene dueño exclusivo: el Papa Francisco. Y es que la visita del Santo Padre a nuestro país me obliga a dedicarle en exclusiva todas las líneas de esta humilde columna. Su paso por nuestro largo territorio detuvo y puso en pausa cualquier trajín cotidiano y político y nos dejó a todos en “modo” Francisco.

Gracias al bendito “viento de cola”, el avión Alitalia se posó en el aeropuerto de Santiago una hora antes de lo previsto. Aquí fuimos testigos de la recepción que le brindó la Presidenta Bachelet y del gran entusiasmo del sucesor de Pedro quien, después de 15 horas de viaje y a sus 80 y tantos, se veía como tuna calzando sus antiguos bototos negros y su inmaculada sotana. Atento escuchó la banda de niños liderada por la pequeña Constanza, quien se llevó saludo especial, al igual que los alcaldes de la Región Metropolitana, quienes agradecieron su primera salida de protocolo.

A la mañana siguiente, temprano comenzaron a llegar las autoridades a La Moneda para escuchar el primer discurso del Papa en Santiago. Entre el selecto grupo se divisaban desde ministros de Estado hasta miembros de la actual oposición, liderados por el Presidente electo, pasando por su célebre tocayo, don Francisco.

Primer discurso y primer golpe. Franco, directo y fiel a su estilo, después de escuchar atentamente a la Presidenta Bachelet, quien calificó de “desconfiados” a los chilenos, el Papa miró hacia el Patio de los Naranjos y declaró: “No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de la Iglesia”, refiriéndose a los casos de abusos y entrando de lleno al tema más polémico de su visita. La frase llenó matutinos nacionales y extranjeros al día siguiente y también dejó más tranquilos a muchos. Muy bien Francisco, varios contaban con esas palabras.

De ahí al Parque O’Higgins, donde lo esperaban más de 400 mil feligreses para participar en la Eucaristía más masiva de su visita. Se me viene a la memoria el recuerdo de ese mismo lugar, pero en 1987, cuando pasadas la 17:00 horas Juan Pablo II decía con una voz que no olvidaré jamás: “¡El amor es más fuerte!” frente a un triste espectáculo de disturbios que recorrieron el mundo. En fin, prefiero quedarme con la imagen de esta semana, esa en la cual el Papa recorrió durante 26 minutos cada uno de los corrales hasta llegar al altar. Siempre con una sonrisa y transmitiendo una simple felicidad. Gracias por eso.

Memorable fue su recorrido por las calles de la capital en el Papa Móvil y, más especial aún, la visita a las mujeres del Centro Penitenciario de San Joaquín donde lo esperaban llenas de esperanza cerca de 400 internas, quienes felices y atentas, agradecieron sus palabras: “Una condena sin futuro no es humana, es una tortura”. Ahí, Jeannette Zurita, condenada a 14 años por narcotráfico, pidió abiertamente perdón mientras sonreía emocionada ante su presencia. Es por esto, por la alegría y esperanza que provoca, que le quiero dedicar un plato que realmente le guste.

Y me puse a investigar. Revisé y busqué hasta que di con un libro de recetas escrito por un miembro del Ejército Suizo, amante de la cocina y que conoce muy bien sus gustos. Él recomienda la Colita de Cuadril para usted, ese clásico corte argentino sin hueso y que corresponde a la parte baja, externa y transversal del cuarto trasero del animal, que es su favorito. ¡Se me hace agua la boca de sólo imaginármelo!

Vamos a la cocina Santo Padre e invite a las internas para que lo acompañen a preparar este manjar. Primero hay que frotar la carne con la sal gruesa y luego sellarla en una plancha caliente junto a una ramita de tomillo por todos sus lados para que no se escapen los jugos. Que la Jeannette prenda el horno a 180 grados y cuando alcance la temperatura indicada, ponga la carne por unos 45 minutos.

Mientras tanto, que un par de mujeres laven la rúcula, luego la sequen con papel absorbente y la pongan a macerar lentamente en un bol con aceto balsámico, sal, pimienta, jugo de limón y aceite de oliva. Que otro grupo limpie los champiñones con un trapo húmedo, pele el tomate y lo corte en cubitos.

También hay que picar los champiñones y saltearlos con un poco de aceite de oliva. Un minuto después, añadir el tomate, tomillo, bajar el fuego y revolver ocasionalmente por dos minutos. Condimentar con sal y pimienta a gusto.

Ahora a preparar los platos, su Santidad. Ponga primero una cama de la rúcula marinada, sobre ella, la colita de cuadril cortada en rodajas y, finalmente, agregue los champiñones coronándolos con queso parmesano rallado.

Ahora, después de una buena comida, es momento de reflexionar. Sólo me hicieron ruido (y harto) tres cosas tras esta gran semana. Primero, los inoportunos violentistas de La Araucanía, quienes buscaban empañar a toda costa la visita (pero no lo lograron); segundo, la polémica generada por el obispo Barros y sus constantes apariciones, ¿para qué desviar la atención de lo importante? Por favor, padre, no se le ocurra acompañarlo a Perú. Y por último, la gran oportunidad que se farreó nuestra Presidenta de haber dado cátedra de madurez republicana. Sólo bastaba invitar al Presidente electo a la audiencia privada en el Palacio de Gobierno. ¡Si hubiese quedado como reina! En fin, aprovechemos el “viento de cola” que nos trajo el Papa Francisco para que su brisa nos impulse a tener un 2018 memorable.

 

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