La cocina política es presentado por:
Publicado el 17 de mayo, 2018

La “cocina política” de Mecha Corta: Los Huitlacoche del Partido Socialista

Autor:

Mecha Corta

Jamás olvidaré la sensación de desagrado y repulsión que me causó cuando probé en México, por primera vez, el “huitlacoche”, ese hongo parásito del choclo que crece entre la hoja y la coronta. Eso mismo sentí la última semana con el PS, que ha tomado la mala costumbre de pasar por Contraloría una cosa tras otra, a sólo dos meses de la instalación del actual gobierno y, más encima, restándose de las comisiones de La Moneda.
Autor:

Mecha Corta

 

 

@politicaycocina

Quesadillas de Huitlacoche

(Para Elizalde y sus abogados)

½ kilo de masa para tortillas

4 tazas de huitlacoche

300 gramos de queso para derretir

½ cebolla picada fina

2 cucharadas de aceite vegetal

Sal

Pimienta

Ají serrano

Parece que estas semanas el deporte nacional es criticar al nuevo gobierno. ¿Podrá ser efecto de que quedamos fuera del Mundial? El que apareció por los palos fue el ex candidato presidencial de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, quien declaró que el gobierno actúa por decreto, igual que “el chavismo”, refiriéndose a que por la vía administrativa pretende cambiar las leyes aprobadas por el Congreso. Algo así como el actuar de Nicolás Maduro en Venezuela. Bien confundido me deja este senador, y ni colorado se pone, cuando nunca fue capaz de reconocer que en Venezuela hay una verdadera dictadura -cómo olvidar su discurso en la sede del PC. Alejandro, curioso que no note que en nuestro país hay democracia y usted es también parte de ella; tenga cuidado con sus palabras, ya que está provocando a la Cecilia Pérez y, como andan las cosas, puede salir medio abollado.

El que también por los palos se quiere meter, pero a la carrera presidencial, es Máximo Pacheco, a quien deberíamos bautizar como Máximo Hiperventilado después del pirotécnico lanzamiento de su último libro Revolución energética en Chile. En ese momento activó los interruptores de la política en el Salón de Honor del Congreso Nacional, cerrando la puerta diez minutos antes y dejando fuera a Ricardo Lagos Weber, Rodrigo Valdés y a Marta Lagos, entre otros, para quienes claramente no corrieron los pitutos a la hora de entrar. La que sí hizo presencia protagónica fue Michelle Bachelet, quien lo presentó y confesó que para ella es “Máximo Voltaje”. Les voy a dar mi opinión: creo que se les está pasando un poco la mano. Primero, este gobierno lleva re poco para tanta proclamación y, segundo, no se olvide, Máximo, que las políticas de la administración anterior ayudaron bastante a que cayera el costo de la energía, ya que, si restrinjo el crecimiento, baja la demanda y los precios se caen. Suena simple, ¿no?

Por otro lado, entre tanto autogol y ataques por parte de la oposición, el Presidente Sebastián Piñera sale a la cancha anunciando la firma del proyecto de Ley Pro Inversión y el decreto de creación de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables (GPS). Declara desde la testera “una verdadera guerra a la burocracia excesiva, a la negligencia y a la incompetencia”. ¡Presidente, cómo echaba de menos anuncios como estos! Incluso vimos al ex ministro de economía de Bachelet aplaudiendo coloradito en primera fila; buena noticia para Chile.

El que me ha quitado el sueño esta semana es el Partido Socialista. El senador Álvaro Elizalde se ha preocupado todos los días, en forma muy ordenada, de achacarle algo al gobierno y darse un festín junto a sus abogados para presentar recursos en la Contraloría. Algunos de ellos: frenar el reglamento del Minsal sobre el aborto, el nombramiento de Pablo Piñera como embajador o la denuncia por el viaje del ministro Felipe Larraín a Harvard. Al mismo tiempo se ha restado de cuanta comisión convoca el ejecutivo, si hasta el “Pánzer” Insulza comparte mi sentimiento cuando declara que el PS debe tomar “posturas sustantivas y no puramente controlar al gobierno”

El huitlacoche está dentro de los sabores más desagradables del mundo, pero cuando se maneja bien, se puede convertir en una delicia gastronómica.

Esta situación me trae un mal gusto en la boca, y me recuerda la sensación de desagrado y repulsión que me causó cuando probé en México por primera vez el huitlacoche, ese hongo parásito del choclo que crece entre la hoja y la coronta. Podría asegurar que está dentro de los sabores más desagradables del mundo, pero cuando se maneja bien, se puede convertir en el caviar azteca, una delicia gastronómica.

Vamos a ver si podemos ser más delicados y convertir el huitlacoche en ese manjar mexicano. Lo primordial es cambiar la actitud y pensar más en el país que en el bien particular. Lo voy a invitar, senador Elizalde, junto a sus abogados y a José Miguel Insulza, a preparar unas exquisitas quesadillas que resaltarán el sabor de este milenario hongo.

Álvaro, parta por calentar el aceite en un sartén y dore la cebolla y ajo por unos 2 ó 3 minutos. Con mucha delicadeza agregue el huitlacoche, dejándolo cocinar por 5 minutos más; póngale sal y pimienta y lo reserva en un plato. Mientras tanto, que el Pánzer ponga las manos en la masa y haga las tortillas, y que los abogados “cazaministros” las rellenen con el queso y el huitlacoche. Preocúpese de dejarlas bien selladas con sus dedos y, finalmente, de ponerlas en aceite. A freír se ha dicho.

Senadores a la mesa y a comer las quesadillas. Si efectivamente cambiaron su actitud, no me cabe duda de que tendrán un manjar en frente, pero si siguen igual, ojalá estén cerca de un baño.

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