La cocina política es presentado por:
Publicado el 03 de mayo, 2018

La “cocina política” de Mecha Corta: Los Gnocchis del Papa Francisco

Autor:

Mecha Corta

El que no se ha bajado del púlpito estas últimas semanas ha sido el Papa Francisco. Primero fue el tirón de orejas que les mandó a los obispos chilenos a través del “postino”. Segundo, y más significativo aún, fue el haber recibido a los Tres Mosqueteros -James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo- en su propia casa para pedirles personalmente perdón por los abusos cometidos en nuestro país.
Autor:

Mecha Corta

 

 

@politicaycocina

Gnocchis Argentinos de Papa

(Para los obispos)

1 kilo de papas

300 gramos de harina

2 yemas de huevos de campo

50 gramos de queso rallado

1 cucharada de sal fina

1 pizca de pimienta negra

1 cucharada de nuez moscada

Sal gruesa para cocinar las papas

 

No puedo dejar de mencionar la portada de El Mercurio del sábado pasado; es que no era apta para incrédulos. ¿Quién se hubiese imaginado a los líderes de Corea del Sur y del Norte caminando sonrientes, de la mano y prometiendo ante el mundo el fin de 68 años de guerra? Prácticamente nadie, así como pocos soñaron con el regreso de Abba; la cordial reunión entre Trump y la Merkel; la segunda vida del proyecto minero Dominga; y la sentida autocrítica del general director de Carabineros, Hermes Soto. ¡Y todo en una misma página!

El que nunca pensó que se quedaría sin bife de chorizo fue el Polo, quien tendrá que conformarse con una porotada no más. Mientras los mortales soportamos toda una semana dedicada a la irritante definición de nepotismo y sucedáneos, el Presidente cortó por lo sano y bajó a su hermano Pablo de la embajada en Buenos Aires. Una lástima, nos perdemos a un gran embajador y anulamos una valiosa señal de fraternidad hacia nuestro país hermano. Pero, en fin, que también sirva de lección, Presidente: tenga más ojo y no derroche regalitos a la oposición, porque hay muchos hambrientos de equivocaciones y otros tantos ansiosos por reivindicar a “la Señora” y su bendito “legado”.

Y se nos viene la pelea del año, señores; así como la memorable lucha entre Martín Vargas y el japonés Yoko Gushiken, esa fría madrugada del 1 de junio de 1980. Esta vez, se enfrentan el púgil con cuerpo de economista, Nicolás Eyzaguirre, contra el campeón del peso chileno, Felipe Larraín. Citados por la cámara de diputados, ambos deberán explicarle al pueblo, con peras y manzanas, qué significa eso de “gasto comprometido” y también las “presiones de gasto futuras”. Si me preguntan a mí, lo explicaría en buen chileno con un claro ejemplo: voy rumbo al supermercado con mi lista y la platita justa y a último minuto la jefa me encarga un “extra”. Para poder llegar con todo y “extra” a la casa, en lugar de jamón voy a tener que saber llevar mortadela.

El que no se ha bajado del púlpito estas últimas semanas ha sido el Papa Francisco. Primero fue el tirón de orejas que les mandó a los obispos chilenos a través del “postino”. Y es que esa carta clara y directa a la cúpula de la Iglesia chilena no sólo fue una señal, sino que dejó clarito que ya se compró una escoba y mandará a hacer un aseo general por estos lados. Segundo, y más significativo aún, fue el haber recibido a los Tres Mosqueteros en su propia casa para pedirles personalmente perdón por los abusos cometidos en nuestro país. Finalmente, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo representaron a todas las víctimas de abusos en esa reunión del día 30. Bien por ellos, su valiente lucha dio frutos.

No me cabe duda que el día anterior a esa reunión, no sólo por ser 29 sino que también para juntar fuerzas, el Papa, como buen argentino, decidió prepararse unos deliciosos gnocchis de papa a la romana, pero respetando el secreto trasandino, que radica en cocer las papas con cáscara. De esta manera la masa queda más seca, se necesita menos harina y salen más baratos.

Su Santidad, prepare esta misma receta cuando reciba a los obispos chilenos, porque es un plato austero y sabroso. Y como una manera de ponerlos en su lugar rapidito, que pasen con usted a la cocina, se arremanguen la sotana y se pongan a trabajar. Que un grupo parta lavando las papas y luego las pongan con cascara en una olla con agua fría, sal gruesa y las dejan al fuego hasta que estén bien cocidas.

Que otro grupo retire las papas del fuego, las pelen y las trituren con un pasapuré mientras estén calientes para que resulte más fácil. Una vez molidas, añadir las yemas de huevo, el queso rallado, sal, pimienta, nuez moscada, mezclar y luego amasar bien, agregando poco a poco la harina hasta que tome consistencia. Una vez lista, formar rollos largos y finos, cortar luego trozos de 2 centímetros y finalmente pasarlos por los dientes de un tenedor.

En una olla con abundante agua hirviendo, poner los gnocchis, que se irán al fondo. Una vez que comiencen a flotar, retirarlos de la olla y llevar directo al plato. Le sugiero acompañarlos con una salsa bolognesa para que tengan un toque argentino pero sabor italiano.

A ustedes señores obispos, les aconsejo que coman harto y se saquen una buena foto, ya que esta podría ser “la última cena” para varios de ustedes. Por nuestra parte, los chilenos, anhelamos sinceramente que se ordene la casa. ¡Suerte Francisco!

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