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Publicado el 03 de mayo, 2018

‘Inmersión’: Wim Wenders entre la ecología y el terrorismo

Autor:

El Líbero

Basándose en la novela homónima del escocés J.M. Ledgard, el mítico director alemán da cuenta de la historia de amor entre dos profesionales que, cada uno en su área, deben enfrentar situaciones límite. Sin caer en clichés, logra mantener el suspenso hasta el final.
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El Líbero

“No somos polvo al polvo, somos agua al agua…” Esta metáfora rodea ‘Inmersión’ (‘Submergence’), la singular historia de amor entre Danielle Flinders, una oceanógrafa-biomatemática, y James More, un agente encubierto británico del M16, que nos presenta Wim Wenders, director de lo distinto. Dos mundos tan opuestos, pero relacionados, precisamente porque ambos están sumergidos: ella, en la capa más profunda del mar y, él, en la oscuridad del yihadismo. Se trata de la adaptación de la novela homónima del periodista escocés J.M. Ledgard, de la que James McAvoy y Alicia Vikander, son magníficos protagonistas fílmicos.

Danielle (Danny) y James están a punto de enfrentar importantes misiones en sus trabajos. Danny se sumergirá en Groenlandia en el pequeño submarino laboratorio Nautilu (amarillo, obvio) a recoger muestras para descubrir lo que el fondo del océano nos puede decir respecto al origen de la vida, a riesgo de morir por falta de oxígeno. Por su parte James, infiltrado como ingeniero hidráulico, tratará de hacer contacto con un informante yihadista en la costa de Somalia para descubrir en qué ciudades europeas planean realizar explosiones, pero es apresado y su captura nos muestra la cotidianeidad de un pueblo sumido en el horror fundamentalista. Extraña mezcla entre ecología y terrorismo.

Para descansar y recargar pilas ante estos desafíos, ambos coinciden en un lindo y exclusivo hotel en la costa atlántica de Normadía, donde comparten sus visiones racionales del mundo y de la vida en espectaculares paisajes… ambos arriesgan sus vidas por un mundo mejor. Se apasionan y se enamoran pero deben separarse sin mucha información el uno del otro, sólo conectados por el celular.

La historia está contada a punta de flashbacks pero no es enredada, al contrario, mantiene el suspenso y la atracción por saber si cada uno logrará su misión y –por supuesto- si podrán volverse a ver. Eso es lo que los angustia en medio de sus estratégicas “inmersiones”. ¿Quedará sumergido también su amor?

Al menor pensamiento de que algo será previsible, el cliché se desvanece, por suerte. Una historia de amor diferente.

Muy buena y preciosa fotografía. 111 minutos. En todos los cines.