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Publicado el 10 de septiembre, 2018

Subsecretario de la Segpres y futuras reformas: “Hay que definir muy bien los tiempos, los interlocutores y profundizar el trabajo prelegislativo”

Autor:

Bastián Garcés

Claudio Alvarado adelanta a "El Líbero" la agenda del gobierno para los próximos meses: modernización tributaria, pensiones, sala cuna universal e Isapres son los temas que marcarán la pauta. Si bien destaca que "hay sectores de la oposición que han estado dispuestos a sacar adelante proyectos", ve que hay un grupo, en particular del PS, "que pasa mirando por el espejo retrovisor cuán cerca tiene electoralmente al Frente Amplio".
Autor:

Bastián Garcés

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Claudio Alvarado vive su segundo período como subsecretario de la secretaría general de la Presidencia. Para el ingeniero comercial el Legislativo es muy distinto en comparación al que tuvo que enfrentar entre 2010 y 2014. “Hoy tenemos un Congreso, a diferencia de 2010, con representación de muchas más fuerzas políticas”, explica el ex diputado, para quien esto produce que los diálogos para lograr acuerdos sean mucho “más intensos”, ya que la oposición está más fragmentada que hace ocho años.

En conversación con “El Líbero”, Alvarado analiza que aún no se visualizan liderazgos ordenadores que permitan, en conjunto, confluir hacia una solución común”. Aunque, espera que con el paso del tiempo estos aparezcan y logren organizar a la oposición.

En una semana en la que el gobierno cumple seis meses desde su arribo a La Moneda y en la que el Congreso comenzará a discutir la modernización tributaria, el subsecretario cuenta que para los proyectos que buscan cambios estructurales hay que “definir muy bien los tiempos, los interlocutores y profundizar en un trabajo prelegislativo”.

-¿Cómo define estos primeros seis meses de gobierno?

-Han sido meses bastante intensos, en donde se han ido definiendo etapas. La primera fue restaurar la sana convivencia y el diálogo político, para lo que se convocaron mesas de trabajo que permitieron abordar temas muy contingentes; la segunda, fue ordenar la casa, en el que había dos problemas que eran bastante crudos y estaban generando mucha dificultad: el tema migratorio y el que teníamos con Carabineros. Y la tercera, fue instalar proyectos en el ámbito social, económico-productivo, en salud, educación y trabajo. Pero, de aquí en adelante vienen las reformas esenciales del gobierno: modernización tributaria, pensiones, sala cuna universal, Isapres -para terminar con todo tipo de discriminaciones-, y laboral, para definir mejor las reglas del juego.

-¿Qué ha sido, a su juicio, lo mejor y lo peor del gobierno en estos seis meses?

-Desde un punto de vista de buenos resultados y procesos que han sido bien percibidos es el llamado al diálogo. Por ejemplo, hoy se conversa en La Araucanía con todos los actores relevantes o que se hayan integrado a las comisiones visiones políticamente transversales. Los escollos han sido encontrarnos con una oposición que desde el inicio comenzó a decirnos que no a todo. Que en las últimas semanas, que la negación a un proyecto importantísimo, como era el salario mínimo, la transformaron en un factor de unidad. Que afortunadamente fue muy efímero porque a los pocos días, con los mismos que nos dijeron que no, llegamos a un acuerdo muy satisfactorio.

El paso del tiempo va a permitir, en la medida que la oposición se ordene, llegar con mayor facilidad a los acuerdos”.

-¿Es una oposición más dura que la que enfrentó el primer gobierno del Presidente Piñera?

-Siento que es una oposición dura, pero lo es porque aún están en un proceso de asimilar la derrota electoral que sufrieron a finales del año pasado, y para mí están en la búsqueda de su destino. Mientras ellos no definan patrones sobre cómo enfrentar al gobierno ante las políticas públicas que se quieren implementar, han estado haciendo la oposición más dura. Tiendo a ser optimista y el paso del tiempo va a permitir, en la medida que la oposición se ordene, llegar con mayor facilidad a los acuerdos.

Post salario mínimo: “Los parlamentarios de oposición quedaron más dispuestos a conversar y consensuar”

-En la tramitación del salario mínimo los senadores Jorge Pizarro (DC) y Ricardo Lagos Weber (PPD) jugaron un rol importante en destrabar el proyecto. ¿Cree que esta dupla pueda volver a jugar un rol entre gobierno y oposición?

-No tengo duda de que siempre va a haber parlamentarios disponibles a construir un consenso y a buscar un acuerdo. Lo que pasa es que, a veces, parlamentarios con muy buena intención confluyen en un acuerdo, pero no tienen la fuerza suficiente para mantenerlo en el tiempo, que fue lo que pasó en el salario mínimo. Uno tiene que empezar a calibrar bien la forma en que va abordando a los parlamentarios y de qué manera ellos son capaces de transmitir correcta y adecuadamente los términos de una negociación para asegurar que en el resto de la coalición, puedan mantener una posición única frente a lo que se conversó.

A veces, parlamentarios con muy buena intención confluyen en un acuerdo, pero no tienen la fuerza suficiente para mantenerlo en el tiempo”.

-¿El Ejecutivo va a tener que fijarse mejor con quién conversar los acuerdos?

-Después de esta experiencia, los parlamentarios de oposición quedaron más dispuestos a conversar y consensuar. Una oposición que solamente se queda en la negación como factor de unidad, está muy lejos de ser un aporte real y constructivo al desarrollo de un país. Si la oposición se queda en la negación y el rechazo, en el mediano y largo plazo está condenada al rechazo público ciudadano.

“Vamos a tener al menos cinco proyectos muy relevantes discutiéndose al mismo tiempo”

-El miércoles se discutirá en la comisión de Hacienda de la Cámara la modernización tributaria y en los próximos días el gobierno presentará la reforma previsional. Podría ser muy complejo sacar ambos proyectos al mismo tiempo.

-Son reformas que son importantes, están en el programa, son prioridad en la política pública y tienen objetivos claros y precisos.  En la modernización tributaria es hacer más simple un sistema y tener las reglas del juego más claras. La reforma de pensiones tiene como propósito velar por una política pública que permita a todos aquellos que han construido una vida en el mundo del trabajo tener certeza al momento de cumplir la edad de jubilar. En la discusión en el Congreso hay que definir muy bien los tiempos, los interlocutores y profundizar en un trabajo prelegislativo, cosa que mientras más información haya sobre la mesa al momento de discutir en comisión y en sala los proyectos, el diálogo que se dé sea de mejor calidad y más productivo. No es primera vez que existen varios proyectos discutiéndose al mismo tiempo, lo que sí tenemos que tener clarísimo es que, como son proyectos de relevancia, se haga en un esfuerzo profundo para que la discusión no se quede en el eslogan político.

-La reforma tributaria se legislará al mismo tiempo que el presupuesto nacional.

-Tenemos que prepararnos para lo siguiente: discusión de la modernización tributaria, de la reforma previsional, del presupuesto, de la ley de reajuste, de la sala cuna universal. Vamos a tener al menos cinco proyectos muy relevantes discutiéndose al mismo tiempo. El presupuesto de la Nación es la principal ley que existe todos los años y donde se cruzan diferentes elementos en la discusión. Es un momento en el que los parlamentarios pueden poner sobre la mesa sus temas y se genera todo un debate de la distribución y asignación del presupuesto. Indudablemente que el presupuesto para el próximo año cruzado con el debate tributario va a ser un poquito más difícil, pero la modernización tributaria no tiene un impacto directo en el presupuesto del próximo año.

En el pasado, como se abusó de la mayoría, no se preocuparon de la calidad de los proyectos y por eso hay normas que cuando entraron a regir nos generaron complicaciones en el ámbito económico”.

-¿Quiénes serían los interlocutores de la reforma tributaria?

-Más que uno señalar los nombre de quiénes son los interlocutores válidos, la experiencia me indica que hay que ser un poco menos ansioso, más prudente y esperar que la contraparte vaya definiendo a sus interlocutores. Lo que no puede pasar es que desde el gobierno busquemos a los interlocutores y que después el resto de la oposición no los valide como tales.

-¿Hay que tener un mayor cuidado al ingresar proyectos siendo un gobierno con minoría legislativa?

-Independientemente que uno tenga la mayoría o sea minoría en el Congreso, en mi concepto un proyecto de ley siempre tiene que ser el mejor que ingrese a la discusión parlamentaria. Siendo mayoría o minoría hay que darle el tiempo suficiente para construirlo de la mejor manera posible. En el pasado, como se abusó de la mayoría, no se preocuparon de la calidad de los proyectos y por eso hay normas que cuando entraron a regir nos generaron complicaciones en el ámbito económico.

Relación con el FA: “Marcaron muy claramente su opción de oposición más dura”

-Un actor nuevo es el Frente Amplio, ¿cómo lo ha visto en su primer semestre como bancada?

-Generalmente cuando se llega por primera vez al Congreso, existe todo un proceso de adaptación en el cual los resultados o líneas de acción, individualmente en un parlamentario o colectivamente a través de la bancada, no se visualiza inmediatamente. Hoy nos hemos encontrado con un Frente Amplio que participa activamente de las discusiones, pero desde la relación con el gobierno marcaron muy claramente su opción de oposición más dura. Espero que con el paso del tiempo la bancada del Frente Amplio pueda armonizar su acción en conjunto con las otras oposiciones para que tengan una mirada común y sean parte de los acuerdos que se puedan gestar.

En los últimos días hemos visto como internamente (al Frente Amplio) le ha costado su coordinación, a tal punto que dos de sus presidentes de comisiones han terminado renunciando”

-Referentes del FA señalaron que les ha costado la instalación en el Legislativo.

-Eso es normal. Es una realidad de trabajo muy distinta a la que cualquier persona está acostumbrada en su vida laboral, para muchos de ellos es su primer trabajo. El Congreso tiene códigos y fórmulas de operar que llevan un tiempo asimilarlas y aprenderlas, y como sector político tienen que definir cómo van a enfrentar situaciones que se les van generando. En los últimos días hemos visto cómo, internamente, les ha costado su coordinación, a tal punto que dos de sus presidentes de comisiones han terminado renunciando, y ahora están en la búsqueda de su destino y cómo trabajar como colectivo.

Una parte de la oposición tradicional ve con mucha preocupación y pasa mirando por el espejo retrovisor cuán cerca tiene o no electoralmente al Frente Amplio”

-La irrupción del FA afecta a oposición. El ex ministro Brunner señaló en “El Líbero” que a la ex Nueva Mayoría le conviene estar en una posición más dura porque así “neutraliza al Frente Amplio”. ¿Comparte ese análisis?

-Una parte de la oposición tradicional ve con mucha preocupación y pasa mirando por el espejo retrovisor cuán cerca tiene o no electoralmente al Frente Amplio. Me da la impresión de que algunos sectores del Partido Socialista ven mucho a través de ese espejo lo que hace el Frente Amplio y hace que algunas de sus decisiones se condicionen a la posición del gobierno. Pero un país no se construye pensando en las elecciones, sino que en la medida que todos los actores sean capaces de ponerse de acuerdo en una política pública que sea buena para el país.

Relación Gobierno-Chile Vamos: “Como en toda familia, se producen algunas diferencias”

-La UDI se quejó por no estar en la negociación del salario mínimo. ¿Cómo evalúa la relación que La Moneda ha tenido con los partidos de Chile Vamos?

-La principal preocupación que tiene el gobierno es mantener una buena y adecuada comunicación con sus parlamentarios. Son los partidos de la coalición los que respaldan sus iniciativas, esos parlamentarios fueron elegidos en conjunto con el gobierno. Somos un equipo de trabajo y como gobierno nos preocupamos permanentemente de que cada ministerio en forma frecuente se reúna con los parlamentarios. En eso se producen, como en toda familia, algunas diferencias, pero en términos generales es una relación que tiene buena comunicación y colaboración permanente.

La principal preocupación que tiene el gobierno es mantener una buena y adecuada comunicación con sus parlamentarios. Son los partidos de la coalición los que respaldan sus iniciativas, esos parlamentarios fueron elegidos en conjunto con el gobierno”.

-La agenda valórica en su momento tensionó a Chile Vamos.

En temas valóricos va a costar mucho ponerse de acuerdo porque están en juego las convicciones personales. Lo importante es que en nuestras diferencias nos respetemos, y dentro de esas diferencias tratemos de construir la mejor política pública para los chilenos.

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