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Publicado el 14 de septiembre, 2018

Rosa María Payá: “La solidaridad de Bachelet con la ciudadanía cubana ha sido nula. Ahora tiene la oportunidad de tomar acción por la estabilización democrática de la región”

Autor:

Emily Avendaño

La activista cubana está en Chile para la presentación del libro “La noche no será eterna”. Un texto póstumo de su padre Oswaldo Payá. En su visita reflexiona sobre la "ficción de libertad" que ha "vendido el régimen cubano", solicita más apoyo internacional e invita a Michelle Bachelet, en su rol de alta comisionada de DD.HH., a ejercer un papel más activo en la promoción de la democracia en América Latina.
Autor:

Emily Avendaño

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Habla con claridad. Rosa María Payá es pedagógica en sus argumentos. “Todos los cubanos saben que del poder no va a venir el cambio”, afirma, y procede a enumerar las razones: los cubanos no han tenido la posibilidad de elegir en 60 años, la reforma constitucional que quiere hacer Raúl Castro “embauca a la comunidad internacional”, el Partido Comunista sigue figurando como ente rector de la sociedad y el Estado; no hay libre mercado y para el cubano de a pie no existe la propiedad privada. Todo, cual déjà vu, ya había sido advertido por su padre, el opositor cubano Oswaldo Payá.

Rosa María sigue sus pasos y su ejemplo. Está en Chile para la presentación del libro póstumo de su padre, galardonado con el premio Sarajov, que entrega el Parlamento Europeo, y cinco veces nominado al Nobel de la Paz. “La noche no será eterna” se titula el texto, que llama la atención sobre la necesidad de apoyo que requiere el pueblo cubano por parte de la comunidad internacional. “La ciudadanía cubana quiere decidir su futuro, quiere cambiar el sistema y para eso las herramientas las inventó la democracia. Son los votos, son las elecciones; por eso mi papá hacía este llamado a plebiscito en favor de las elecciones libres que nosotros recogemos con la iniciativa de Cuba Decide”.

Payá es directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana y miembro de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia. En conversación con “El Líbero” profundiza su visión sobre lo que ocurre en su país y en la región.

-De 2012 a la fecha han pasado muchas cosas en Cuba, comenzando con que ya no está Fidel Castro, Raúl Castro está detrás de bastidores y hay un nuevo Presidente. Las circunstancias en la que su padre escribió son distintas ahora. ¿Es un libro que todavía tiene vigencia?

-Para nosotros es una gran satisfacción. Hace años del atentado, del asesinato de mi padre. Él estaba obsesionado con que salieran a la luz pública las condiciones en las que vivimos los cubanos y cómo llegamos a este momento histórico. Precisamente lo que la comunidad internacional percibe es el escenario que el régimen crea para ella. La realidad es que en 2018, como en el 2012, los cubanos continúan sin poder ejercer los más básicos derechos humanos, y el régimen continúa intentando vender una imagen de cambio que no es real. Mi padre lo define como “cambio-fraude”, un ejercicio que muestra apertura cuando en realidad su objetivo primordial es mantener a la familia Castro y a los generales en el poder, embargando todos los derechos y todos los recursos del pueblo cubano.

-¿Este libro significa alguna esperanza de cambio para el pueblo cubano?

-Desde luego. Los cubanos están actuando para que ese cambio sea una realidad. El problema es la represión del régimen, agravada cuando los reprimidos no gozan de la solidaridad de la comunidad internacional, especialmente de los pueblos hermanos latinoamericanos. Esa situación ha comenzado a cambiar a partir de la experiencia que ha tenido América Latina de lo que significa la injerencia del régimen castrista en otros lugares como Venezuela o Nicaragua. Los latinoamericanos han vivido en primera persona la represión de los Castro incluso sin estar en la isla. El dictador lo único que quiere es permanecer en el poder. El apoyo, las negociaciones y la solidaridad deben estar con el pueblo cubano, con la ciudadanía que quiere decidir su futuro y cambiar el sistema.

“El Partido Comunista busca mantener su poder a toda costa”

-¿Cómo va la campaña de Cuba Decide para que finalmente haya elecciones libres en la isla?

-Siempre hay obstáculos, sobre todo cuando estamos hablando de una dictadura totalitaria, pero los ciudadanos cubanos hemos hecho escuchar nuestra voz al punto de que el régimen ha tenido que hacer toda una maniobra de reforma constitucional para responder a la crisis de legitimidad. El planteo elemental que hace Cuba Decide es que los cubanos jamás hemos elegido a esos representantes y jamás hemos elegido ese sistema. La respuesta del régimen, en lugar de abrirse a un plebiscito vinculante, ha sido imponer esta reforma que nace viciada y que lo que dice es que el Partido Comunista es el rector de la sociedad y el Estado a perpetuidad. La realidad es que si los cubanos dicen que sí en el referéndum quedará un texto constitucional que dice que “el Partido Comunista único es el rector de la sociedad y el Estado”, y si dicen que no queda la Constitución actual que dice que “el Partido Comunista es el ente rector de la sociedad y el Estado”. Es decir, es un referéndum sin opciones.

Lo lamentable para la democracia de la región sería que (Bachelet) se quedara con una sola versión, sobre todo si esa versión es la de los represores”.

-¿Y no se supone que la reforma elimina el artículo de la Constitución que habla del concepto de sociedad comunista?

-No. Eso es un error. El nuevo texto lo que elimina es la frase que dice que se está construyendo el comunismo; pero el artículo de la reforma constitucional dice que “el partido comunista, fidelista y único es la fuerza rectora superior de la sociedad y el Estado”. Ese es un muy buen ejemplo del cambio-fraude, de lo que mi papá llama macrofraude, que es lo que venden a la comunidad internacional, cuando en realidad lo que están imponiendo es la hegemonía del Partido Comunista, que busca mantener su poder a toda costa.

-¿Con esta reforma cómo quedan el libre mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera?

-Son todos golpes de efecto. No hay libre mercado en Cuba, no está reconocido en la Constitución, ni en la reforma constitucional. La inversión extranjera puede hacerse solamente con el conglomerado militar. El resto de los cubanos no tenemos ni personalidad jurídica. Las únicas empresas que se pueden tener en Cuba son las empresas del régimen, y el capital extranjero es bienvenido siempre y cuando las acciones no superen el 49%. Siempre el 50% más 1 es propiedad del régimen.

Es fundamental que en esta coyuntura tan crucial para Cuba y para la región los referentes democráticos del hemisferio, como es Chile, se pongan de parte del pueblo cubano”.

-¿Cuál es el espíritu de los cubanos con respecto a lo que pasa allá si han pasado 60 años y solo hay cambios ficticios?

-Los cubanos están mucho más claros de eso de lo que lo está la comunidad internacional. Los cubanos ni tan siquiera perciben que esta reforma constitucional tenga nada que ver con sus vidas. Por eso quieren un cambio de régimen, abrirse a la democracia, al pluripartidismo, al reconocimiento de los derechos. Por eso iniciamos una campaña en el marco de este nuevo fraude del régimen cubano para que los cubanos pidan la eliminación de todo ese texto, no solamente porque el texto es infame, sino porque no nace del pueblo, y exijan un proceso de plebiscito vinculante para que decidamos qué Constitución queremos darnos, en una asamblea constituyente cuyos delegados sean elegidos en elecciones libres y plurales. Esa es la petición de la ciudadanía cubana que se encuentra frente a un muro de terror que es el aparato represivo del régimen; por eso es tan importante que la comunidad internacional se involucre como observadores, que velen porque haya libertad de prensa y de expresión, que podamos hacer campaña, que podamos fiscalizar el proceso, que tengamos acceso al padrón electoral.

“En este nuevo cargo, la señora Bachelet tiene la oportunidad de ser coherente con los principios democráticos que defiende”

-La presentación del libro se hizo con la presencia del diputado Jaime Bellolio y del senador Felipe Kast, ¿tuvo oportunidad de hacer formalmente esa solicitud?

-Desde luego. Lo hemos conversado con varios legisladores. Es una propuesta y una invitación abierta tanto al gobierno, a los grupos parlamentarios y la sociedad civil chilena y de las américas. Están todos invitados y es fundamental que en esta coyuntura tan crucial para Cuba y para la región los referentes democráticos del hemisferio, como es Chile, se pongan de parte del pueblo cubano.

-Acabamos de ver a la ex Presidenta Michelle Bachelet asumir como Alta Comisionada de Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Una de las críticas que se le ha hecho tiene que ver con la tibieza con la que se ha referido a las violaciones a los DD.HH. en lugares como Cuba, Venezuela y Nicaragua.

-Durante sus presidencias la solidaridad con la ciudadanía cubana ha sido nula. Ahora en este nuevo cargo la señora Bachelet tiene la oportunidad no solamente de ser coherente con los principios democráticos que defiende, sino además de tomar acción por la estabilización democrática de la región, y eso comienza por denunciar y promover la democracia en Cuba. Ha sido precisamente el castrismo uno de los principales factores desestabilizadores de la democracia en la región. No estaríamos hablando del colapso venezolano sin la injerencia del sistema de inteligencia castrista. Como no estaríamos hablando tampoco del colapso de la democracia nicaragüense.

-En las ocasiones previas que vino a Chile nunca tuvo oportunidad de reunirse con Bachelet, con este cargo en la ONU, que tiene otras responsabilidades y estatus, ¿cree que haya posibilidad de que reciba a la disidencia cubana?

-Nosotros estamos abiertos a la posibilidad y la invitación está extendida de manera permanente a la señora Bachelet a conocer la realidad del pueblo cubano y más allá de apoyar o no a este movimiento de liberación nacional, que no tiene color político, yo creo que el deber del alto comisionado de DD.HH. es precisamente ese: defender los derechos humanos.

No estaríamos hablando del colapso venezolano sin la injerencia del sistema de inteligencia castrista. Como no estaríamos hablando tampoco del colapso de la democracia nicaragüense”.

-Bachelet se reunió con el canciller de Venezuela en su primer día con actividades oficiales en su nuevo cargo. ¿Cómo evaluaría usted si ella tuviera una reunión similar con los representantes del gobierno cubano?.

-Ella es una persona libre y puede reunirse con quien quiera. Ahora, lo lamentable para la democracia de la región sería que se quedara con una sola versión, sobre todo si esa versión es la de los represores.

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