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Publicado el 22 de julio, 2018

Comentario post Rusia 2018: No siempre el campeón del mundo es el mejor del planeta

Autor:

Gonzalo Mingo Ortega

Francia se quedó con la Copa y Croacia con el reconocimiento. Pero a una semana del fin del Mundial hay varias lecciones que sacar y analizar; porque esta vez se jugaron “varias copas mundiales” en paralelo.
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Gonzalo Mingo Ortega

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Francia es un flamante campeón y un legítimo ganador de esta Copa del Mundo 2018. Ganó seis partidos y empató uno, ante Dinamarca, que fue más bien un entrenamiento. Los franceses -con el plantel más valorizado del planeta, en el que “aparecieron” individualidades que marcaron diferencia- tuvieron una disciplina táctica que nunca modificaron y una dosis justa de “sano pragmatismo”. Los galos casi no tuvieron errores; los pocos que existieron ocurrieron cuando los partidos ya estaban definidos. Croacia, a su vez, se queda con el reconocimiento mundial, más allá del fútbol mismo.

Estos fueron a mí entender los ganadores de dos de las varias “copas mundiales”que se jugaban paralelamente en el torneo. Veamos.

Ya está dicho que Francia es el campeón del mundo, pero también es sin duda el mejor equipo de todos. Pareciera una “perogrullada”, pero no lo es. No siempre el campeón del mundo es el mejor del planeta. Hay circunstancias que así lo demuestran.

En España 1982 Italia ganó la copa, pero Francia y Alemania, fueron inmensamente superiores. En 1974, Alemania triunfó en su casa, cuando el mejor equipo del mundo por esos años era la Holanda de Cruyff y Van Hanegem; incluso eran superiores a la Argentina de 1978, en que los transandinos obtuvieron su “polémico” mundial. También recuerdo el campeonato de 1966, jugado en Inglaterra, donde los ingleses ganaron con un gol en el que nunca se supo si el balón entró o no al arco alemán, pero que el juez suizo Gottfried Dienst “diligentemente” validó. En ese mundial, al igual que en los anteriores nombrados, Portugal fue un verdadero “suceso”, comandado por Eusebio, “la perla negra”, uno de los diez mejores jugadores del mundo de todos los tiempos. En el torneo anotó nueve goles en seis partidos, pero el título se lo llevaron los anfitriones.

Ahora bien, hay campeones del mundo, como lo fue Brasil en México 1970, denominado el “Mundial de Pele”, o el de México 1986, donde Argentina se llevó la corona, llamado el “Mundial de Maradona”, en que ambas selecciones fueron las campeones y las mejores, igual que Francia en este Mundial.

El VAR fue otro ganador de “su Mundial propio”, consolidándose y dando transparencia al fútbol, algo que tanto necesita. Este mecanismo “descomprime” la actuación de los árbitros, pues sus decisiones están respaldadas tecnológicamente por un grupo de expertos. Ninguna selección o jugador protestó la decisión de un juez cuando se apoyó en el VAR; además, es un inhibidor de las infracciones de los protagonistas.

Otros ganadores fueron los arqueros, que si bien se mandaron una que otra “chambonada”, fueron determinantes para llevar a sus equipos a las instancias finales, como es el caso del francés Hugo Lloris, del belga Thibaut Courtois, del croata Daniel Subašić y del inglés Jordan Pickford.

Su Mundial aparte tuvieron varios jugadoresModrić fue elegido con justicia el mejor jugador del torneo; Griezmann, el verdadero “motor” de los campeones del mundo, tuvo su consolidación, al igual que el belga Hazard, jugador talentoso, gran “tiempista” (me hizo recordar a nuestro David Pizarro). Un caso especial es el del francés Kilyan Mbappé y su “mundial a futuro”, su talento, su virtuosismo, más su desenfado, son cualidades más que suficientes para destronar del podio de los “elegidos” a Messi y a Cristiano Ronaldo como los mejores jugadores del planeta. Mbappé, que es de origen camerunés-argelino, posee una singular simpatía, que lo hace ser un muchacho “querible”: ojalá sea responsable y demuestre en la cancha y fuera de ella todo lo que esperamos de él.

Como dijimos, la Copa del Mundo de Rusia 2018 tuvo “varios Mundiales en uno”, pero el anfitrión apostó todo al suyo: revertir su “no tan buena” imagen a nivel internacional. Y lo lograron. Una autoridad rusa dijo: “Será la primera vez que Rusia podrá decir ‘pasen y vean, somos así’”. Hoy, con la Copa del Mundo ya como un recuerdo, se puede confirmar que Rusia aprobó con creces la organización de lo que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, describió como el “evento social más importante del planeta”. La última imagen, del palco oficial en el Stadium Luzhniki de Moscú, en que se ve saltando y celebrando al presidente francés Emmanuel Macron, con la complicidad del presidente ruso Vladimir Putiny de Kolinda Grabar- Kitarovic, presidenta de Croacia, demuestran que el fútbol va mucho más allá del fútbol.

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