Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 21 de mayo, 2018

Venezuela en un laberinto

Abogado y político. José Antonio Viera-Gallo
Más que el resultado de la elección, lo que interesará es el efecto que producirá en el desarrollo de la crisis venezolana. Porque pese a la promesa de Maduro de encabezar una reestructuración económica, hoy el pueblo seguirá con las mismas penurias y carencias. Veremos ahora si la oposición se unifica y vuelve a ser un actor decisivo para buscar una salida al nudo gordiano que ata a Venezuela.
José Antonio Viera-Gallo Abogado y político.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Escribo al conocerse el primer cómputo oficial. El triunfo de Nicolás Maduro se daba por descontado en una elección en que por falta de garantías, la oposición llamó a la abstención. La polémica será por el porcentaje de votantes, que según fuentes independientes sería entre 20% y 30%. Además del Presidente con un mandato de seis años, se elegían 23 consejos legislativos provinciales. Ya abundan las denuncias de irregularidades por parte de los candidatos alternativos.

Al analizar las elecciones en Venezuela no se puede hacer abstracción de la profunda crisis que vive ese país. Ellas ocurren luego de que el régimen de Maduro estableciera en forma ilegítima una llamada Asamblea Constituyente que concentra todo el poder y que está formada sólo por partidarios suyos. El Parlamento nacido de elecciones competitivas y libres en 2015, donde se impuso ampliamente la oposición, ha quedado en entredicho. Hoy los márgenes de libertad que restan en Venezuela existen sólo por tolerancia del régimen, que concentra la totalidad del poder político y militar. Según el Foro Penal Venezolano, los presos políticos son más de 230 y los principales líderes de oposición están en el exilio, presos o privados de sus derechos políticos: Antonio Ledezma, Leopoldo López y Henrique Capriles.

Hoy los márgenes de libertad que restan en Venezuela existen sólo por tolerancia del régimen, que concentra la totalidad del poder político y militar”.

¿Cuál es, entonces, el sentido de estas elecciones? En primer lugar, mantener las apariencias de una normalidad democrática. Pero tal vez lo más importante sea la capacidad que el régimen demuestre para asegurar la unidad del chavismo y exhibir un cierto consenso popular. Esa adhesión puede ser sincera, o bien responder al temor o a la estrategia de beneficios clientelares del gobierno hacia sus partidarios. El propio Maduro afirmó que daría una recompensa a quienes votaran con su cédula de identificación como simpatizantes del gobierno, el llamado “carnet de la Patria”.

Estos comicios tienen lugar mientras la población venezolana está sumida en una prolongada recesión económica hace más de cinco años (según el FMI, este año la contracción será de 15%), que afecta su vida diaria y las expectativas de encontrar trabajo. Los venezolanos sufren grave desabastecimiento de víveres y medicinas, y soportan una inflación galopante y descontrolada que este año llegará a más 13.800%. Todos los indicadores económicos y sociales de Venezuela y los pronósticos para este año  son negativos, salvo el alza del precio del petróleo por sobre los 80 US$ el barril. Sin embargo, los mayores ingresos fiscales se verán afectados por la disminución de la producción petrolera nacional. No es de extrañar, entonces, la ola migratoria masiva que llega a varios países de la región, incluido Chile. Se calcula que desde el año pasado han salido un millón y medio de personas. En la diáspora venezolana se ha popularizado la canción de Reymar Perdomo, prófuga en Lima, titulada “Me fui”, de 2017.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) que aglutina a las fuerzas políticas de oposición, luego de un arduo debate, decidió no participar en las elecciones de ayer por falta de garantías. En consecuencia, la comunidad internacional las ha deslegitimado negándose a reconocer sus resultados. El Grupo de Lima, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, el secretario general de la OEA y los organismos internacionales de derechos humanos han respaldado la decisión de la MUD.

Debido a la falta de garantías en estas elecciones, la comunidad internacional las ha deslegitimado negándose a reconocer sus resultados”.

Más que el resultado, lo que interesará es el efecto que producirá en el desarrollo de la crisis venezolana. Porque pese a la promesa de Maduro de encabezar una reestructuración económica, hoy el pueblo seguirá con las mismas penurias y carencias. Luego del triunfo opositor en las legislativas de 2015 el Presidente apretó la mano de la represión, las protestas callejeras cedieron, y el gobierno recuperó la iniciativa política aprovechando las divisiones de la MUD. Veremos ahora si la oposición se unifica y vuelve a ser un actor decisivo para buscar una salida al nudo gordiano que ata a Venezuela.

De su actitud dependerá el rumbo que tome la comunidad internacional. La solución depende de los venezolanos, no puede venir del exterior. Menos del gobierno de Donald Trump. Pero la diplomacia internacional puede cumplir un rol importante en la defensa de los derechos humanos y los valores democráticos, como demostró la experiencia chilena contra la dictadura. En Chile, la solidaridad con la democracia venezolana es amplia: de RD a la UDI. Nuestro país debe seguir activo por esa senda en los foros internacionales y en el Grupo de Lima, como lo ha hecho hasta ahora la Cancillería.

 

José Antonio Viera-Gallo, #ForoLíbero

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRÁN GAETE/AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más