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Publicado el 03 de junio, 2018

¿Qué legado pide defender Bachelet?

Consultor de empresas Jaime Jankelevich
Cuando Bachelet demanda defender su presunto legado, es que no dejó ninguno, porque cuando realmente existe uno, éste no necesita defensores, es la ciudadanía la que lo reconoce por sí sola.
Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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La presidencia de Ricardo Lagos nos legó una eficiente infraestructura de carreteras tanto urbanas como interprovinciales, que todo el mundo reconoce y agradece. La Costanera Norte y las concesiones en autopistas mejoraron sustancialmente nuestra interconectividad y disminuyeron los tiempos de desplazamientos en forma importante.

El Presidente Sebastián Piñera, en su primer gobierno, reconstruyó el país en cuatro años, devastado por el terremoto de febrero de 2010. Esto que fue destacado y analizado internacionalmente como un modelo de eficiencia y eficacia, le devolvió al país la normalidad tras el gran desastre natural.

¿Alguien escuchó alguna vez a alguno de estos Presidentes pedir a sus excolaboradores que defendieran sus legados o, más aún, alguna vez hablaron ellos de que nos habían heredado un legado? La respuesta es no, porque es obvio que no lo requieren. Sus obras son reconocidas por sí mismas.

Bachelet no lo entiende así y ahora que está de vuelta, insiste en pedirle a sus escuderos que salgan a defender sus reformas y su autodenominado legado al país. Así lo hizo el miércoles pasado cuando se reunió por primera vez durante tres horas con sus ex ministros para ver cómo reaccionarían a la primera cuenta del Presidente Piñera.

Es de su segundo mandato que Bachelet y sus colaboradores se ufanan. A mi parecer, esos cuatro años en el poder le causaron daño al país.

Interesante resulta entonces analizar cuál podría ser dicho legado. De su primer gobierno heredamos el Transantiago, que le ha costado al país miles de millones de dólares y sigue sin satisfacer la demanda por un buen transporte público. Pero es de su segundo mandato que ella y sus colaboradores se ufanan. A mi parecer, esos cuatro años en el poder le causaron daño al país.

Bachelet presentó la reforma tributaria y prometió recaudar lo que costaba la reforma a la educación. El resultado ya lo conocemos y hoy se está diseñando una nueva reforma.

Partiendo por lo ideológico, su gobierno se inicia con un equivocado diagnóstico acerca de lo que la ciudadanía quería. La herencia más notoria en este sentido fue la famosa retroexcavadora, que tenía por objetivo destruir los cimientos del modelo neoliberal. Intentaron hacerlo, y harto daño causaron. Al poco tiempo de haber asumido, presentó la reforma tributaria, con el slogan contra los poderosos de siempre, y prometió recaudar lo que costaba la reforma a la educación. El resultado ya lo conocemos y hoy se está diseñando una nueva reforma, para reemplazar la tan engorrosa que se terminó aprobando.

En Educación, bajó de los patines a los niños y les quitó poder a los padres para elegir dónde educar a sus hijos. Y en el tema de la gratuidad, su legatum maximam, no sólo no pudo cumplir con su promesa de universalidad; las nuevas reglas, al fijarle los aranceles a las Universidades y los límites a pagar por esos estudiantes de los deciles no beneficiados, generaron dos problemas: el primero es en la calidad de la educación, pues al no disponer de los recursos necesarios, no podrán retener a los mejores profesores; y el segundo, hay planteles que por la gratuidad, su operación resulta inviable, por lo que habrá que esperar la decisión de quienes seguirán o no en el sistema, para lo cual tienen un plazo de 60 días.

El sobregasto en Salud alcanzó, sólo en 2017, el récord de $629 mil millones, igualando todo el sobregasto ocurrido entre 2010 y 2013.

En Salud, baste decir que sólo cuatro hospitales de los 57 de alta complejidad aprobaron su evaluación de gestión en 2017. Además, el sobregasto en Salud alcanzó, sólo en 2017, el récord de $629 mil millones, igualando todo el sobregasto ocurrido entre 2010 y 2013. Y el 77% de dicho sobregasto, proviene de hospitales autogestionados o de alta complejidad. De las listas de espera, mejor ni hablar.

En lo laboral, se perdieron puestos de trabajo de calidad, bien remunerados y con contrato, suplidos con un aumento desmesurado de empleados del Estado. Y la reforma laboral se está revisando, por los vacíos que quedaron en el tema de los equipos negociadores, los reemplazos en huelga, los servicios mínimos y otros problemas como el que ocurrió al término del conflicto en Latam.

En seguridad, la delincuencia cada día más violenta. La nueva Constitución no llegó a ninguna parte y sólo le queda la ley de aborto por las tres causales, todavía en entredicho por la objeción de conciencia.

La inversión cayó durante los cuatro años del mandato de Michelle Bachelet.

Para el final, la joya de la corona: la Economía. Ésta tuvo un magro crecimiento en todo su período: un 1,8% promedio. Además, el país perdió su clasificación de riesgo por primera vez en un cuarto de siglo y la inversión cayó durante los cuatro años de su mandato. Esta merma en la inversión, en términos concretos, le restó ingresos al PIB por US$24.600 millones, equivalente a los ingresos de tres reformas tributarias. El déficit se escapó de sus manos, la deuda aumentó enormemente y los costos de financiamiento aumentaron por la rebaja en la clasificación de riesgo país.

Por último, la ex Presidenta parece no querer reconocer ni tampoco asumir que la herencia que nos dejó fue rechazada por el 55% de los chilenos, que prefirieron elegir democráticamente de Presidente a Sebastián Piñera y no a don Alejandro Guillier, quien, no hay que olvidar, se presentó como el continuador de su gobierno y por ende, de su obra, o de lo que ella prefiere llamar su legado.

Ahora que Bachelet está de vuelta, ¿qué pide defender?

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ – AGENCIA UNO

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