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Publicado el 08 de mayo, 2018

Ocho millones de autos en Chile

Académico de la Universidad Mayor Tomás Flores
Ante la inminente avalancha de autos, debemos preparar la infraestructura pública para que Santiago y otras ciudades chilenas no se transformen en San Paulo, donde gran parte de la jornada diaria se pasa frente al volante. La expansión en la tenencia de autos se puede proyectar por comuna, con lo cual podemos anticipar los puntos críticos de congestión en cuatro años más, evitando la reacción habitual de la autoridad, que es enfrentar el punto crítico cuando ya la crisis es evidente.
Tomás Flores Académico de la Universidad Mayor
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Se estima que para fines de este año existirán cerca de 5,5 millones de autos en nuestro país, con lo cual llegaríamos a una tasa de tenencia cerca de 300 vehículos por cada 1.000 habitantes. Dicha variable exhibe una gran correlación con la evolución del ingreso per cápita, a lo cual se le agrega el efecto que genera poder mostrarse ante la comunidad como una persona exitosa por poseer un auto. Si a estas dos variables agregamos condiciones de crédito muy beneficiosas, tenemos ante nosotros una expectativa concreta de que en 2022, en cuatro años más, habrá ocho millones de autos circulando por nuestro país. Dicha cifra es consistente con una tasa de tenencia de entre 350 a 400 vehículos por cada 1.000 habitantes, similar a la actual en España.

Sin embargo, esta avalancha de autos no caerá sobre todas las comunas de igual manera ya que, por ejemplo, en Vitacura, donde probablemente el ingreso per cápita supera en dos o tres veces el promedio nacional, existen más autos que habitantes. Efectivamente, según los últimos datos disponibles en dicha comuna hay 96.541 vehículos para una población de 85.384 habitantes, con lo cual la tasa de tenencia es de 1.130 autos por cada 1.000 habitantes. Dado que allí hay más de un auto por persona, es muy probable que en 2022 dicha tasa se mantenga relativamente similar —evidentemente con autos de mejor calidad—, encontrándose dicha comuna ya en un estado estacionario, es decir, con su tenencia estabilizada, tal como ocurre hoy a nivel nacional con los teléfonos celulares.

En cambio, en comunas de ingreso medio, como Maipú, la tasa de tenencia es de 205 autos por 1.000 habitantes, lo que anticipa un gran espacio de crecimiento que lo lleva a poder duplicar los autos adquiridos por sus habitantes en pocos años. De hecho, los bajos precios que se observan en Iquique les han permitido a sus habitantes llegar a una tasa de tenencia similar a la que muestra la comuna de Las Condes, esto es, de 370 autos por cada 1.000 habitantes. Dicho fenómeno muestra lo sensible que es la demanda por este bien durable ante caídas en los precios y aumentos en el ingreso.

Ante esta avalancha de autos, debemos preparar la infraestructura pública para que Santiago y otras ciudades chilenas no se transformen en San Paulo, Brasil, donde gran parte de la jornada diaria se pasa frente al volante. La expansión en la tenencia de autos se puede proyectar por comuna, con lo cual podemos anticipar los puntos críticos de congestión que se producirán en cuatro años más, evitando la reacción habitual de la autoridad, que es enfrentar el punto crítico cuando ya la crisis es evidente. Ya lo señaló el ministro de Obras Públicas, Juan Andres Fontaine: “Hay que anticipar el futuro y esa anticipación del futuro se traduce en proyectos. De otro modo, el MOP llega tarde, y la percepción que todos tenemos de algún modo es que el MOP llega tarde”.

En la medida que la economía crece poco, como ocurrió en los últimos años, esta avalancha de autos se contuvo medianamente, pero al mejorar las expectativas económicas rápidamente se pondrá en marcha, tal como lo hemos observado en los últimos meses. Si bien en los vecindarios en donde ya se observa el estado estacionario no debería haber grandes cambios en la congestión actual, sí habrá modificaciones radicales en las demás comunas, donde cada chileno desea subirse a su auto lo antes posible.

Yo sé que el año 2022 parece lejano, sin embargo, para las obras públicas es equivalente a pasado mañana, y si no planificamos bien, no sabremos qué hacer con ocho millones de autos en Chile.

 

Tomás Flores, economista y académico Universidad Mayor

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

 

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