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Publicado el 31 de mayo, 2018

La delgada línea entre contingencia y consistencia

Abogado, ex diputado Ernesto Silva
En la cuenta pública de mañana, el Presidente Piñera tiene la oportunidad de mostrarle al país que tiene muy presente por qué fue elegido por los chilenos y cuáles son las prioridades de su administración; mostrar que es capaz de enfrentar los desafíos de la coyuntura, pero también demostrar su compromiso con los desafíos fundamentales que definen su mandato como Presidente.
Ernesto Silva Abogado, ex diputado
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Decir que la cuenta pública presidencial de mañana se dará en un escenario de incertidumbre es un lugar común. Sí, porque la coyuntura política y social siempre está mostrando temas, conflictos, urgencias y desafíos que requieren respuesta de la sociedad y de quienes la conducen desde posiciones de gobierno. No es una anormalidad que los Presidentes enfrenten temas emergentes durante su gestión. Así ha sucedido en todas las administraciones recientes. Lo relevante es cómo enfrentan esos temas nuevos y al mismo tiempo mantienen el foco en aquello que los hizo ser elegidos por haber interpretado a una mayoría de los chilenos.

En esta oportunidad, la tensión y movilización han provenido del movimiento feminista, levantando un debate muy necesario para Chile. El gobierno ha reaccionado bien, empatizando con el sentimiento expresado, reconociendo la existencia de problemas importantes y proponiendo una agenda razonada para enfrentarlos, consistente hasta ahora con su ideario y su forma de abordar los problemas. Este debate debe seguir su cauce y avanzar a través del debate en la opinión pública, la elaboración de propuestas y su deliberación en el Congreso y en el gobierno.

Pero, ¿debe centrarse el discurso presidencial en la temática de la agenda feminista? A mi juicio, no. ¿Debe dejar estos temas de lado? Tampoco.

No es una anormalidad que los Presidentes enfrenten temas emergentes. Lo relevante es cómo los enfrentan y al mismo tiempo mantienen el foco en aquello que los hizo ser elegidos por haber interpretado a una mayoría de los chilenos”.

Existe una delgada línea entre centrarse en la coyuntura versus mantener la consistencia en los temas que sirvieron de base al triunfo de la coalición de gobierno. Equivocarse en ese equilibrio puede significar la pérdida de sintonía fina con quienes generaron el triunfo de Sebastián Piñera y la derrota de la Nueva Mayoría.

Recordemos que los argumentos que permitieron que ganara Chile Vamos se centran en el sentido común de los chilenos y en la necesidad de mejoras significativas -aunque a través de cambios graduales- en la calidad de vida de las personas. Muchos de los temas representan a las mayorías silenciosas, aquellas que no marchan ni protestan, pero que sí sufren día a día con los problemas no resueltos y anhelan que sus autoridades actúen con prontitud y eficacia.

No se trata de seguir el programa por una cuestión de dogma o fanatismo, sino más bien porque su contenido refleja necesidades muy profundas y arraigadas: recuperar la calidad de crecer y generar trabajos de calidad, disminuir la delincuencia, acelerar la atención de salud, mejorar las pensiones, modernizar el estado al servicio de las personas, enfrentar la urgencia de los niños vulnerables. Todos esos temas reflejan un programa sólido y coherente. Además, las propuestas para abordar cada uno de ellos fueron trabajadas con tiempo, profundidad y excelencia, hasta construir respuestas creíbles y viables.

Recordemos que los argumentos que permitieron que ganara Chile Vamos se centran en el sentido común de los chilenos y en la necesidad de mejoras significativas -aunque a través de cambios graduales- en la calidad de vida de las personas”.

Hasta ahora, el gobierno ha manejado de forma adecuada este equilibrio entre la coyuntura y la consistencia programática. De hecho, en las últimas semanas ha dado cuenta de eso siendo capaz de ofrecer una agenda para desafíos coyunturales (movimiento feminista) y al mismo tiempo presentar los resultados, con acuerdo unánime incluido, de la Comisión de Infancia, un tema central de los compromisos del programa de gobierno.

Pero la cuenta pública presidencial es siempre una oportunidad y un riesgo. Un riesgo, porque los actores políticos tanto en partidos de gobierno como oposición insisten en promover sus intereses especiales como prioridades, olvidando el contexto general en el cual se sustenta este gobierno.

Han pasado apenas cinco meses y medio desde la segunda vuelta presidencial y menos de tres desde que asumió el gobierno. Mañana, el Presidente Piñera tiene la oportunidad para mostrarle al país que tiene claro y muy presente por qué fue elegido por los chilenos, y cuáles son las prioridades de su administración; mostrar que es capaz de enfrentar los desafíos de la coyuntura, pero también demostrar su compromiso con los desafíos fundamentales que definen su mandato como Presidente.

La cuenta pública es un hito republicano, un momento de símbolos y señales. Sin duda, la de mañana es un buen momento para reforzar la definición de identidad y proyección del gobierno de Chile Vamos.

 

Ernesto Silva, abogado, doctor en Ciencia Política (U. Autónoma de Madrid) y master en Políticas Públicas (U. de Chicago)

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRÁN GAETE/AGENCIAUNO

 

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