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Publicado el 26 de mayo, 2018

La casta degenerada

¿Por qué el Frente Amplio envía mensajes de apoyo al español Pablo Iglesias, líder de Podemos, cuestionado por la compra de una lujosa propiedad? Sólo aparecen dos posibles respuestas: por ignorancia o por la mera complacencia del hermano mayor.
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La inconsecuencia de la izquierda millennial es brutal. Así lo demostró parte del Frente Amplio durante esta semana al enviar mensajes de apoyo al español Pablo Iglesias, líder de Podemos, cuestionado por la compra de una lujosa propiedad. En esto hay una profunda contradicción con su discurso, ya que en el Frente Amplio siempre han disparado a diestra y siniestra contra quienes son símbolos de lo que ellos denominan los “poderosos”. Se plantan en la escena pública como predicadores, como jóvenes exentos de pecado, dueños del buen actuar. Para este sector de la izquierda, la forma de hacer política consiste en polarizar a la sociedad entre personas comunes y corrientes, y otras poderosas y privilegiadas.

Lo anterior demuestra que el extremismo idealista tiende a caer por su propio peso y ésta no fue la excepción. El bullado caso causó eco en todo el mundo y la versión chilena de Podemos habló firme. Pero no para criticar, como habría dictado la consecuencia, sino que para dar su más irrestricto apoyo. El diputado Gabriel Boric le dio un espaldarazo a Iglesias por “estos difíciles momentos”, y acusó que esto sería un “encono del adversario”. Revolución Democrática, intentando empatar, señaló que esto era un voladero de luces que evitaba fijar atención en lo importante: la corrupción en la derecha española.

¿Por qué hace esto el Frente Amplio? Sólo aparecen dos posibles respuestas: por ignorancia o por la mera complacencia del hermano mayor.

En esto hay una profunda contradicción con su discurso, ya que en el Frente Amplio siempre han disparado a diestra y siniestra contra quienes son símbolos de lo que ellos denominan los ‘poderosos’”.

El problema no es la compra de la casa, ni menos “asegurar el futuro de sus hijos”, como aseguró Pablo Iglesias. El problema de los líderes de Podemos, Iglesias e Irene Montero, está en la retórica que utilizan contra la “casta”. Constantemente su discurso se ha centrado en la crítica a los privilegios a los que sólo algunos pueden acceder. Pero existen grandes dudas respecto de cómo accedió Iglesias al crédito para la compra de esa propiedad, y a las convenientes condiciones de su hipoteca. ¿Mintió? ¿O accedió a beneficios vedados al resto de los españoles?

La izquierda millennial ha trabajado por años en la generación de un clivaje entre ciudadanos y poderosos –típica distinción populista entre buenos y malos– del cual han sacado jugosos réditos electorales. Pero son incapaces de ser autocríticos y coherentes con sus ideas, y en vez de cuestionar lo sucedido con Iglesias, salen a cerrar filas tras él. ¿Con qué altura moral pueden criticar a la élite política y económica chilena? Poca autoridad tienen después de esto.

Al final del día, vemos que no es la coherencia ideológica la que los guía, sino la simpatía o animadversión que sienten por los otros. Recordemos las destempladas críticas de Iglesias al ex ministro de Economía español, Luis de Guindos, por la compra de una costosa propiedad. Pero hoy ante la misma situación, pide la comprensión de todos sus seguidores. He ahí que de esta falsa retórica, ellos guarden silencio por otras  fortunas, como las amasadas por chavistas y castristas en Latinoamérica. Todo lo demás es publicidad engañosa.

Iglesias sólo está recibiendo el mismo trato del cual ha festinado desde su irrupción en la política española. Él ya no es parte de la gente común, no es un ciudadano más, es parte de esa misma élite que se ha propuesto destruir. Finalmente, resulta contraproducente, y en chileno “cara de palo”, la actitud con que la que los representantes de la “bendita gente” defienden a sus referentes. Son ellos el mejor ejemplo de la “maldita casta”.

 

Esteban Montaner Rodríguez, investigador Fundación para el Progreso

 

 

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