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Publicado el 14 de diciembre, 2017

El Dilema del Prisionero condena a Guillier

Al Frente Amplio no le conviene adherir oficialmente a Guillier, culpándolo de no adoptar su programa y despotricando al mismo tiempo contra Piñera. Ambos posibles ganadores favorecen su proyección política de largo plazo.
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El Frente Amplio (FA) y la Nueva Mayoría (NM) se necesitan mutuamente si quieren obtener el premio gordo: La Presidencia de Chile para Alejandro Guillier. Sin embargo, el ejercicio teórico del “dilema del prisionero” nos enseña que dos actores son capaces de no cooperar aun si ello va en contra de sus intereses. Veamos.

Alternativa 1. El FA impone sus términos al programa de gobierno de Guillier. Aceptado en paquete este listado de lavandería, Guillier perderá la Presidencia, desfondado por el centro y por la gran abstención.

Alternativa 2. Si el FA acepta negociar términos y condiciones de su proyecto de construcción de un “Nuevo Chile”, habrá perdido su opción de ser próximo gobierno y el apoyo que lo ha llevado a un 20% de los votos.

Como en el dilema del prisionero, Guillier perderá cualquiera sea la opción que tome. A ambos les convendría, si existe, encontrar una solución óptima. ¿Cuál es?

Las raíces de la dinámica negociadora de todos los movimientos del FA vienen en parte de sus líderes estudiantiles recientes. Sus demandas a la sociedad han sido un todo indiviso; desde el día cero no han cambiado un ápice.

Postura muy efectiva, sin duda: les ha permitido instalar a sus principales líderes en el Parlamento (uno de ellos como senador) y obtener nada menos que 20% de los votos en la primera vuelta presidencial, con lo que estuvieron a punto de desplazar a la NM de la representación de las fuerzas de izquierda en Chile.

La otra parte que explica la forma de negociar del FA proviene de su fuerte cercanía con los líderes del Partido Comunista y la concepción marxista de la lucha de clases. Esta última, creen ellos, es la fuerza imparable y definitiva que lleva a construir una sociedad igualitaria, sin clases sociales y donde la meta evangélica logra su apogeo: cada uno produce de acuerdo a sus capacidades y recibe de acuerdo a sus necesidades.

¿“Qué nos conviene más?”, se pregunta el FA. ¿Que gane Piñera o Guillier? La respuesta es muy clara. Es inmejorable opción de gobierno la que se les presenta hoy para cuatro años más, por eso Piñera es su candidato presidencial. En la próxima contienda,  serán ellos los que estarán en el balotaje, sea como sea que se llamen en ese evento. Entonces, con la sartén por el mango, negociarán con las otras fuerzas de izquierda perdedoras un programa que relaje las inflexibilidades que hoy son sus banderas gloriosas y que flamean por la vía al triunfo.

El FA sabe que la NM es, en esencia, una fuerza que negocia siempre. Así fue con el retorno a la democracia, la Constitución del 80 y todos los temas que en estos 30 años se han presentado con miradas contrapuestas de derecha/izquierda.

En definitiva, la solución al Dilema del Prisionero consiste en encontrar una opción que sea óptima para ambas partes, el Frente Amplio y Guillier. Como en el actual escenario político eso es imposible, el que pierde es Guillier.

Al Frente Amplio no le conviene adherir oficialmente a Guillier, culpándolo de no haber adoptado su programa y despotricando al mismo tiempo en contra de Piñera. Declarando que ellos no son dueños de los votos de sus electores, aceptarán el resultado, porque ambos posibles ganadores le convienen a su proyección política de largo plazo.

 

Sergio Silva Alcalde

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

 

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