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Publicado el 18 de diciembre, 2014

El Banco Central le mostró la “IPOMcartilla” al Gobierno

Este IPOM reconoce casi explícitamente que la desaceleración se origina por la crisis de expectativas desatada por las reformas propuestas por el Gobierno.
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Este lunes el Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria, el famoso IPOM, que, además de traer las consabidas proyecciones y explicaciones de por qué la economía está como está, le trajo además un sinsabor, adicional a los muchos que ya ha tenido, al ministro de Hacienda.

La reducción de proyecciones de crecimiento del Banco Central para el 2015 no fue sorpresa para nadie, ni siquiera para los ministros políticos que no logran explicar ni contener la creciente desaprobación en las encuestas sobre su gestión.

Sin embargo, quien más sintió el balde de agua fría fue el ministro Alberto Arenas, encargado de la Hacienda Pública, pues el IPOM contenía varias verdades incómodas para él. La primera, y la menos sorpresiva, es que la esperada inflexión no se cristalizó durante el tercer trimestre, lo cual obligó a la máxima autoridad económica del país a explicar por qué sus estimaciones sobre recuperación económica volvían a fallar. La segunda fue reconocer explícitamente, y cito textual, que el crecimiento del empleo asalariado privado es nulo hace varios meses, con lo cual el empleo, la única variable económica que no estaba en las asignaciones reprobadas, también se pone en entredicho. Por último, y lo más relevante de cara al futuro, es el reconocimiento explícito de que, parafraseando al Central, las expectativas de empresas y consumidores acentuaron la caída en el tercer trimestre para situarse en terreno marcadamente pesimista (contrastado con la inmutable, empero lenta, recuperación externa). Lo que finalmente hace este IPOM es reconocer casi explícitamente que la desaceleración de los últimos dos trimestres se origina por la crisis de expectativas desatada por las variadas reformas propuestas por el Gobierno.

La proyección de crecimiento económico del Banco Central para el período 2014-2016 se redujo a 2.7%, mientras que la expansión esperada para las economías de quienes son nuestros socios comerciales alcanzó a un 3.6% para el mismo período. Es decir, las economías receptoras de nuestras exportaciones crecerán casi un punto más que la chilena. Notable diferencia con lo sucedido entre el 2010 y el 2013, cuando la economía de Chile se expandía más de un punto por sobre las de sus socios comerciales. De más está decir que los pronósticos de corto plazo están lejos de ser halagüeños, pues los ingresos laborales reales, es decir el resultado de multiplicar número de empleados por salario real promedio, vienen ajustándose notoriamente. La relación entre ingreso real y consumo, que hasta ahora ha sido el principal motor de la economía, es muy estrecha, y según el informe del Central las perspectivas son que el deterioro continúe al menos durante el cuarto trimestre.

Lo problemático, y que no se menciona en el IPOM, es qué sucederá con la situación fiscal, esto es ingresos menos egresos, en el 2015, donde como todos saben los gastos crecerán casi 10%, pero los pronósticos de ingresos serán muchísimo menores. El endeudamiento fiscal comienza a aumentar, y la pregunta que muchos nos hacemos es si el Fisco de Chile, un ejemplo de seriedad y sobriedad fiscal en el mundo en los últimos 25 años, seguirá siéndolo.

Vista la convicción que exhibe el ministro Arenas en la capacidad reactivadora que ejercería el sector público en las expectativas de consumidores y empresas del ámbito privado, es probable que la expansión del gasto continúe en los próximos años, y no descarto que se acentúe cuando los efectos en la actividad no sean los que la autoridad quería o esperaba. Si a lo anterior sumamos la esquiva asertividad que el titular de Hacienda ha demostrado en pronosticar la conducta de los agentes privados, entonces los ingresos tributarios asociados al crecimiento económico podrían ser significativamente menores a los estimados. Lo anterior, de prolongarse por unos años, podría transformarse en un círculo vicioso de aumento sostenido del gasto público como elemento presumiblemente reactivador, y retracción del gasto del sector privado como reacción a la panoplia de propuestas fiscales del Gobierno, que terminaría ineludiblemente en un empeoramiento de las cuentas fiscales de Chile.

En resumen, en este IPOM el Banco Central evitó complicar políticamente al ministro responsable de la conducción económica y no fue explícito en culpar al Gobierno de la desaceleración, pero si la economía no repunta en los próximos meses, el instituto emisor no podrá soslayarlo en su próximo informe.

 

 

Manuel Bengolea, Economista Octogone.

 

 

FOTO: JUAN GONZÁLEZ/AGENCIAUNO

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