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Publicado el 19 de diciembre, 2014

Donaciones políticas y rol de los gobiernos corporativos

La consolidación de los gobiernos corporativos en Chile, también debe operar en la manera en que el sector privado se relaciona con el poder político.
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Ese pequeño campo en el que la política y la empresa se intersectan, ha estado rodeado de polémica en las últimas semanas a propósito del “Caso Penta”. La discusión es bienvenida, en cuanto nos ha forzado como país a discutir en serio y en forma transparente sobre la relación que esperamos exista entre las empresas, el poder económico en general, y la política.

Algunas de las aristas que serían parte de la investigación de este bullado caso, y que han sido difundidas por la prensa, dicen relación con la forma en que se manejaban las donaciones políticas al interior de la empresa: a través de información fragmentada, con varios tomadores de decisiones diferentes, sin transparencia interna en el gobierno corporativo y a través de trato personal en vez de decisiones de los respectivos directorios desde donde los fondos eran retirados. Se habla, asimismo, de uso de boletas o facturas para efectos diferentes a los establecidos en su emisión, además de entregas de dinero en efectivo para financiar campañas.

Sin entrar de lleno en un caso que aún está siendo investigado, es lamentable tener que destacar que estas malas prácticas no son en absoluto novedosas. Antes de la reforma al financiamiento electoral, que creó los fondos reservados, eran justamente estas vías las más utilizadas para el financiamiento de la actividad política en general y de las campañas electorales en particular. La reforma trajo, entonces, caminos más institucionales. Sin embargo, tal como lo demuestra el Caso Penta, el sistema no ha alcanzado todavía un estándar aceptable. Así, se ha comenzado a discutir recientemente en el Congreso una importante reforma al financiamiento de la política que contiene, al menos en la propuesta inicial del Gobierno, la exclusión de las empresas como entes financistas.

Incluso, bajo el supuesto de que las donaciones con destino político por parte de las empresas siguieran siendo legales tras las futuras reformas, la manera en que se llevan a cabo debiera cambiar. Particularmente, todo lo que sucede antes de llegar al Servel a hacer efectivos dichos aportes.

Las decisiones políticas de una empresa son decisiones institucionales. Por lo tanto, en un contexto de total transparencia como el esperable, deben comprometer no solo a sus gerencias o a sus principales accionistas, sino al gobierno corporativo en su conjunto, donde la voz de los minoritarios esté suficientemente representada.

La consolidación de los gobiernos corporativos en Chile, que hace que las empresas sean entes crecientemente profesionales, transparentes y con conciencia de su rol social, también debe operar en la manera en que el sector privado se relaciona con el poder político. Si las empresas juegan un rol ahí, debe ser en un contexto de decisiones estructuradas, claras y responsables. Proceder éticamente en estos casos es clave para que las donaciones sean consideradas aportes legítimos a causas que es válido abrazar, y no subterfugios que enturbian la actividad empresarial y también el panorama político.

 

Paula Valenzuela, Gerente General Fundación Generación Empresarial.

 

 

Foto: FELIPE FREDES F/AGENCIAUNO

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