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Publicado el 09 de mayo, 2018

Crecimiento, la excepción a la regla

Director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad ESE Alfredo Enrione
Sólo en los últimos 150 años la norma cambió y la humanidad ha descubierto fórmulas muy específicas sobre cómo crear riqueza. Nos ha tomado siglos descubrir que la creación de riqueza requiere de instituciones particulares, de acuerdos sociales, de libertades, de mercados de capitales, de emprendedores, de incentivos, de información, entre muchas otras cosas.
Alfredo Enrione Director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad ESE
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Cuando Chile parece recuperar la senda del crecimiento y la categoría de “desarrollado” se ve más cerca, es fácil olvidar el largo y tortuoso camino que hemos recorrido para llegar aquí.

Si representásemos en un gráfico la historia económica y demográfica de Chile (y de la humanidad), la imagen resultante sería extraordinariamente monótona. Una línea plana y pegada al fondo por el 99,9% del gráfico y una anomalía en el último 0,1% .

Veríamos una historia larguísima donde la pobreza y las bajas expectativas de vida fueron la norma inmutable. La población crecía muy poco. Incluso en épocas “de gloria”, como el imperio romano, el Renacimiento o la conquista de América éramos igual de pobres que los más pobres del África de hoy y moríamos jóvenes por hambre, enfermedad o guerras.

Para explicar este hecho olvidado es conveniente recurrir a la Segunda Ley de la Termodinámica: el grado de entropía (o de desorden) del universo va siempre en aumento. La energía se disipa, los objetos de deterioran y los seres vivos mueren y se degradan. La única forma de frenar o restaurar este proceso natural es invirtiendo energía.

Si representásemos en un gráfico la historia económica y demográfica de Chile (y de la humanidad), la imagen resultante sería extraordinariamente monótona. Una línea plana y pegada al fondo por el 99,9% del gráfico y una anomalía en el último 0,1% “.

Piense en el clóset de sus hijos o en el suyo propio. Hay millones de combinaciones posibles de que estén desordenados y sólo unas pocas donde triunfa el orden. La única forma de llegar a este último estado es poniendo tiempo y energía. Si dejamos de hacerlo, en poco tiempo reinará el caos.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el crecimiento económico? Pues bien, como demuestra la historia, también hay muchas más formas de alcanzar la pobreza que de alcanzar la riqueza. Hay más formas de enfermarse y morir, que de mantenerse sano a los 80 años.

Sólo en los últimos 150 años la norma cambió y la humanidad ha descubierto fórmulas muy específicas sobre cómo crear riqueza y mantenerse sano. Nos ha tomado siglos descubrir que la creación de riqueza requiere de instituciones particulares, de acuerdos sociales, de libertades, de mercados de capitales, de emprendedores, de incentivos, de información, entre muchas otras cosas. Asimismo, llegar sano como adulto mayor requiere de no morir en guerras, de no morir de hambre, de protección a las temperaturas extremas, de vacunación contra la viruela, de antibióticos, etc.

Entonces, cuando escuche a algunos políticos de izquierda promoviendo la idea de que la pobreza es producto de acciones y conspiraciones muy concretas por parte de los ricos, recuerde esto. La pobreza siempre fue nuestro estado natural y si hemos logrado salir de ella es por condiciones excepcionales. Si en los últimos años dejamos de crecer fue porque olvidamos que debíamos seguir cuidándolas.

 

Alfredo Enrione, ESE Business School, Universidad de los Andes

 

 

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