Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 17 de junio, 2018

Confíe en nosotros, somos empresarios

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga
Las empresas están formadas por personas normales, y por eso, además de esforzarnos por tomar buenas decisiones a través de la formación de la conciencia, necesitamos estructuras sanas y muy buenos gobiernos corporativos, éticamente asentados.
Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

No son pocos los que en estos días me preguntan: “¿Por qué USEC no se pronuncia sobre la reciente decisión del directorio de SQM?”, así como en el pasado nos han preguntado “¿Ustedes, como empresarios cristianos, no deberían condenar a ciertas empresas?” Mi respuesta muchas veces no es la que ellos quieren escuchar, pero me gustaría compartírselas.

Ante cualquier situación compleja siempre lo más fácil es recurrir a los juicios morales sobre las personas. Asignar etiquetas de “bueno” y “malo” a otros nos simplifica la vida, pero no es la mejor solución en el ámbito empresarial, ya que no se incluye en el análisis aquellas variables estructurales que van más allá de las cualidades morales de las personas individuales. Además, las etiquetas nos alimentan el ego y tranquilizan falsamente nuestra conciencia, porque cuando juzgamos a otros, siempre uno queda en el lado de los buenos. USEC no es un tribunal de ética y no está para juzgar a nadie; no condenamos ni beatificamos personas; no entregamos premios ni rasgamos vestiduras. Somos un espacio muy amplio para todos los hombres y mujeres de empresa que quieran sinceramente ejercer un liderazgo coherente con su Fe y con la Doctrina Social de la Iglesia, promover el desarrollo integral de las personas y aportar desde la empresa al bien común de la sociedad. Queremos que existan mejores empresas: altamente productivas, plenamente humanas y socialmente sustentables.

Las empresas están formadas por personas normales, no por caricaturas o arquetipos. Es verdad que, si todos fuéramos buenos, la vida sería mejor. Pero la realidad es que, aunque estamos llamados a ser muy buenos, no siempre lo logramos. Por eso en las empresas, además de esforzarnos por tomar buenas decisiones a través de la formación de la conciencia, también necesitamos estructuras sanas y muy buenos gobiernos corporativos, éticamente asentados, para que así logren sacar lo mejor de cada uno de nosotros -potenciar nuestras virtudes- e impedir que afloren nuestras debilidades y defectos.

Esto tiene aplicaciones muy concretas, especialmente en los directorios, que es donde se toman las decisiones más trascendentes, aquellas que tienen efectos no sólo en la empresa, sus colaboradores y accionistas, sino que también en sus clientes, proveedores y en la sociedad. Los directorios, al tomar decisiones, deben tener la convicción que el sólo cumplir con la ley no es suficiente, como tampoco lo es el hecho que el retorno económico de una decisión sea mayor que su costo.

En los últimos años el mundo empresarial ha tomado conciencia de la necesidad de comunicarse con la sociedad, de generar vínculos con ella, de explicar en forma clara y transparente qué es lo que hace y por qué lo hace, de manera de generar un ambiente y una relación de confianza con la ciudadanía. Todos en el mundo empresarial debemos empeñarnos seriamente por construir vínculos que cada vez sean de mayor confianza. Este es un proceso que toma tiempo, que requiere mucho esfuerzo, mancomunado, de empresarios, ejecutivos y emprendedores. De lo contrario, es imposible que la actividad empresarial sea sustentable.

Desde el mundo empresarial le hemos estado pidiendo a los ciudadanos que confíen en nosotros. Pero si queremos lograr lo que hoy se denomina “legitimación social” para nuestra labor empresarial, tenemos que ampliar la mirada e incluir nuevas variables al momento de tomar decisiones, considerando si ellas realmente contribuyen a generar esa mayor aceptación y confianza hacia las empresas por parte de la ciudadanía. Una decisión que no va en esa dirección afecta no sólo a la empresa en cuestión, sino que también a las demás, y al esfuerzo en que estamos empeñados, haciendo más difícil alcanzar ese mayor nivel de confianza y aceptación que tanto deseamos.

Ignacio Arteaga E., presidente USEC – Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más