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Publicado el 11 de junio, 2018

Católicos en problemas

Periodista Luis Conejeros
Nunca habrá vientos de cambio suficientes si los católicos renunciamos a ser protagonistas de la Iglesia, tanto como lo son los sacerdotes. No podemos distraernos de la tarea. Como ha dicho el Papa, transformar la Iglesia nos involucra a todos.
Luis Conejeros Periodista
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Lo que está sucediendo con la Iglesia chilena es un fenómeno de masas, mejor dicho de alejamiento de las masas. Todo lo que está ocurriendo con el Vaticano, la Conferencia Episcopal y algunas órdenes religiosas que tímidamente comienzan a ventilar sus más oscuros secretos tiene un gran antecedente: durante la visita papal, nuestra sociedad mostró una indiferencia brutal -si no desprecio- que dejó a la Iglesia en shock.

Recuerdo que días después del paso de Francisco por Chile estuve reunido con un grupo de amigos que, como yo, habían salido todos de colegios católicos, estaban casados por la iglesia, con hijos bautizados, varios de ellos apoderados de colegios de congregación. Cuando con mi esposa comentamos que nos levantaríamos de madrugada para ir con los niños a la misa del Parque O’Higgins, las caras fueron de extrañeza, algo de ternura o franca incomprensión. A las generaciones bajo los 50 no los convoca una Iglesia lejana, poco diversa y para muchos agresiva. Simplemente no les llega mensaje alguno.

La lucha dada por algunas personas ejemplares, durante muchos años, para terminar con los abusos sexuales y de conciencia en la Iglesia Católica merece todo el reconocimiento como una obra de envergadura. Sumada a lo que el Papa llamó la “sicología de elite”, para referirse a una jerarquía cada vez más pendiente de las formas que del fondo, agresiva con los diferentes, reactiva a cualquier vivencia real de la gente común, han terminado por conformar un movimiento de masas, no contra la Iglesia, sino que más bien puede prescindir de ella con facilidad.

La guinda de esta torta, para mí, ha sido la revelación de una red de curas pedófilos y que se roban las donaciones de las misas en la diócesis de Rancagua. Sin tener una relación personal con el obispo Alejandro Goic, me sentí burlado por quien representaba para mí una iglesia comprometida con los fieles, heredera del Cardenal Silva Henríquez, involucrada con los dolores. Fue una buena noticia cuando, precisamente por ese prestigio, Goic fue designado presidente del Consejo de Prevención de Abusos de la iglesia, y me decepcionaron mucho las malas explicaciones para no haber acogido las denuncias, reaccionando sólo cuando la prensa hizo su trabajo.

Como ha dicho el Papa, transformar la Iglesia nos involucra a todos los católicos.

El episodio deja aún más en evidencia que, para superar los problemas de nuestra Iglesia, los católicos no podemos seguir confiando sólo en conseguir buenos pastores, para que ellos hagan el trabajo. Nunca habrá vientos de cambio suficiente, nuevos métodos, si los católicos renunciamos a ser tan protagonistas como los sacerdotes. Los católicos no podemos distraernos de la tarea. Como ha dicho el Papa, transformar la Iglesia nos involucra a todos.

El rol de la mujer en la iglesia, la ridiculez que el sacerdocio sólo pueda ser ejercido por hombres, la necesidad de acercar la liturgia a los fieles, la pendiente pregunta sobre un clero que pudiera estar compuesto por célibes y también por casados, son temas en que no podemos entregar el liderazgo. El cambio depende de nosotros, los católicos. Debemos hacer realidad la enseñanza de muchos sacerdotes: la Iglesia somos todos, pues sólo con una acción decidida podremos reintegrar a esta mesa a todos quienes se fueron desilusionados de ella.

Quizás en el futuro se haga realidad la idea del cura Jorge Costadoat y los católicos podamos ser consultados cada vez que se nos vaya a designar un Obispo. No será ahora, pero no deberíamos descansar hasta que ello ocurra. Hemos estado hablando mucho de los problemas que enfrenta la Iglesia, pero avanzaremos poco si no asumimos que somos todos los católicos los que estamos en problemas.

Luis Conejeros Saavedra, periodista

 

FOTO: HANS SCOTT / AGENCIA UNO

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