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Publicado el 25 de mayo, 2015

21 de mayo y sociedad civil

Vemos un mensaje presidencial presentando una lista de promesas que rememoran más a una campaña publicitaria que a un efectivo instrumento de rendición de cuentas.
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El 21 de mayo es una práctica de rendición de cuentas. En el mensaje presidencial, la primera autoridad del país se dirige al Congreso y a los ciudadanos para resumir todo aquello que ha hecho. Es un discurso que reconoce los logros y derrotas de la gestión gubernamental. Esto cumpliría con la lógica democrática de que el gobernante se debe a sus ciudadanos, los cuales son iguales ante la ley, principio propio de un Estado de Derecho. En este sentido, el mensaje del 21 de mayo es una explicitación de la necesidad de legitimidad de un gobierno desde los ciudadanos. Así al menos es en la teoría.

La realidad del 21 de mayo está muy lejos de la situación teórica. Lo que vemos es un mensaje presidencial que es funcional a la construcción de un relato, presentando una lista de promesas que rememoran más a una campaña publicitaria que a un efectivo instrumento de rendición de cuentas.

Este tipo de mecanismos en los poderes del Estado es fundamental para la organización de la sociedad civil. Como contraparte natural del poder coactivo de artificio estatal, esta emerge para demandar espacio para organizarse. Cuando el Estado presenta lo que ha hecho con transparencia y honestidad, la sociedad civil tiene más herramientas para ser vigilante del poder. Lo que tenemos hoy —el 21 de mayo como lista de promesas— lamentablemente produce el adormecimiento de la ciudadanía. Ella espera que llegue el auxilio del Estado sin preocuparse por la invasión que hace de sus vidas cotidianas. Esto es cada año más ostensible. Por ejemplo, el año pasado la Presidenta llenó su discurso del concepto «diálogo ciudadano», forma sofisticada del corporativismo, esto es, la organización estatal de la sociedad civil.

Lo que debiera asegurar la Mandataria es la reducción efectiva de su poder y presencia en las actividades de la sociedad civil. Cada vez que el gobierno pretende crear nuevas regulaciones, lo que hace es expresar una profunda desconfianza en ella para la solución de sus problemáticas, le quita dignidad a la libre asociación humana.

El domingo recién pasado realicé una clase a jóvenes sobre el concepto, la historia y la importancia de la sociedad civil. Esto tuvo lugar en el marco del Curso de Otoño que la Fundación para el Progreso hizo en su sede de Valparaíso. En esa charla expliqué que históricamente siempre ha habido quienes tienen interés de controlar a la sociedad civil, haciéndola parte del Estado. El problema de eso es que significa un profundo atentado contra la libertad de la ciudadanía de organizarse. La sociedad civil es quien otorga legitimidad al Estado, no viceversa. De ahí la importancia de mantener el sentido original de tradiciones como el 21 de mayo, porque otorga dignidad a la ciudadanía y la reconoce como a quien el gobierno le debe su gestión en lugar de verla como niños a los cuales se les da lo que necesitan.

 

Jean Masoliver, investigador Fundación para el Progreso.

 

 

FOTO:RODRIGO SÀENZ/AGENCIAUNO

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