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Publicado el 24 de mayo, 2018

Historiadora Soledad Reyes: “Manuel Rodríguez fue mucho más que un guerrillero impetuoso como suele creerse”

Autor:

Bastián Garcés

La autora de "Manuel Rodríguez. Aún tenemos patria" cuenta que el libro reivindica la labor que realizó el líder de los Húsares de la Muerte "para ayudar a San Martín a cruzar con su Ejército Libertador". Y agrega: "No me parece justo que se hable de él como un instigador o un delincuente".
Autor:

Bastián Garcés

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A días de que se cumplan doscientos años de la muerte de Manuel Rodríguez, uno de los personajes clave y más misteriosos de la Independencia de Chile, la historiadora de la Universidad Católica y docente de la Universidad del Desarrollo, Soledad Reyes, lanzó el libro “Manuel Rodríguez. Aún tenemos patria” (Ediciones “El Mercurio”).

En conversación con “El Líbero“, la autora explica las motivaciones que tuvo para escribir sobre este tema, las complicaciones que aparecieron en el proceso y la importancia que tuvo el líder de los Húsares de la Muerte para la causa independentista.

-¿Cuál es la dificultad de escribir un libro biográfico sobre Manuel Rodríguez?

-La mayor dificultad reside en que hay mucho mito en torno a su figura, mucha especulación que se confunde con la realidad y que, con el paso del tiempo, no ha hecho más que aumentar la leyenda. Además de eso, Manuel Rodríguez fue buscado y amenazado, tenía que esconderse para despistar a los españoles, y eso hace que muchas veces se le perdiera el rastro durante varios meses.

-¿Cómo fue el proceso de documentación?

-Empecé leyendo historiadores clásicos del siglo XIX, como Benjamín Vicuña Mackenna, los hermanos Amunátegui, Barros Arana, y me fasciné con el personaje y con la idea de reconstruir su historia. De ahí, seguí leyendo absolutamente todo lo que hay escrito sobre él, cartas, crónicas, testimonios, hasta llegar a investigaciones contemporáneas, como las del periodista Alfredo Sepúlveda, incluso novelas históricas como la de Jorge Inostroza.

Manuel Rodríguez fue buscado y amenazado, tenía que esconderse para despistar a los españoles, y eso hace que muchas veces se le perdiera el rastro durante varios meses”.

-“Manuel Rodríguez. Aún tenemos patria” es presentado como un texto que entrega una perspectiva íntima del líder de la Independencia, ¿por qué es necesario conocer ese aspecto?

Es una buena forma de desmitificar al personaje, mostrando como pasó de ser un ciudadano común y corriente, que no tenía mayores ambiciones, a ser declarado un hombre “cuya existencia era incompatible con el mantenimiento del orden público”. Por lo mismo, el libro no solo relata su vida y su muerte, sino que también se muestran otros aspectos de su mundo, incluyendo su amistad con los Carrera, la sociedad de la época, descripciones de lo que era Santiago, etc.

-¿A qué se debe la “mitificación” de Manuel Rodríguez?

-A varias razones, que van desde que el gobernador español Marcó del Pont haya puesto precio a su cabeza, a su relación con José Miguel Neira, a su calidad de prófugo de la justicia y, muy especialmente, a todo lo ocurrido en torno a su asesinato, entierro y posterior juicio para dilucidar su muerte.

-La mayor parte del tiempo se habla de Rodríguez como un guerrillero, ¿esto es acotar la historia del personaje histórico?

-Manuel Rodríguez fue mucho más que un guerrillero impetuoso como suele creerse, su trabajo fue fundamental para desorientar a los españoles y ayudar a San Martín a cruzar con su Ejército Libertador. Y actuó siempre en forma desinteresada, murió sin entender por qué O’Higgins y la Logia Lautaro lo querían fuera del país.

No me parece justo que se hable de Manuel Rodríguez como un instigador o un delincuente

-¿Por qué se le debería considerar un padre de la patria en vez de un caudillo?

-¿Y por qué no decir que fue las dos cosas?

-Lo pregunto porque, en general, se lo encasilla como un caudillo o guerrillero que va al margen de figuras como O’Higgins y los Carrera, más que padre de la patria. ¿Pretende reivindicar su lugar como prócer de la Independencia?

-Yo no diría que iba por su cuenta, siempre estuvo apoyando a Carrera, salvo unos momentos confusos que aparecen explicados en el libro. Hay personas que lo definen como “el verdadero padre de la patria”, pero eso puede resultar exagerado si se piensa que lo asesinaron apenas un mes después de que Chile consiguiera la independencia definitiva.

-¿Sintió una necesidad de reivindicar al personaje?

-Sí, reivindico la labor de Manuel Rodríguez durante el período de la reconquista, pero hay que tener presente que no pudo participar en todo lo que fue el consolidar la independencia. Esta fue la gran razón que me motivó a reconstruir y relatar su historia. Tal como dice en la contratapa del libro, es “un merecido tributo a quien sería el hombre más buscado de Chile y un apasionado por la independencia de nuestro país”. No me parece justo que se hable de Manuel Rodríguez como un instigador o un delincuente, y si bien es cierto que todavía faltan piezas para armar el puzzle completo, esta investigación contribuye a esclarecer parte de su historia.

La asociación de Manuel Rodríguez con un sector político fue muy posterior a la época en que él vivió, y suele pensarse porque el Frente Patriótico de los años 80’ se bautizó con su nombre”.

-Manuel Rodríguez se ha asociado a un sector político, ¿a qué cree que se debe?

-La asociación de Manuel Rodríguez con un sector político fue muy posterior a la época en que él vivió, y suele pensarse porque el Frente Patriótico de los años 80’ se bautizó con su nombre. Pero en su tiempo, más que a un sector político, perteneció, vivió y luchó en el bando carrerista. Era muy amigo de toda la familia Carrera lo que, como sabemos, le terminaría costando la vida.

-¿Por qué plantea que debería tener un reconocimiento transversal?

-Porque lo que hizo Manuel Rodríguez en el período de la reconquista española fue trascendental para la definitiva liberación de España y la consolidación de nuestra independencia. Es una figura que siempre ha causado curiosidad y ha dado mucho que hablar, y hoy día, justo a doscientos años de su muerte, es un buen momento para conocerlo y valorarlo.

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