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Publicado el 04 de noviembre, 2014

Encuestador: “Irrumpió un tema que no estaba en el programa de Gobierno: la delincuencia”

Autor:

Uziel Gomez

Roberto Izikson, de Plaza Pública-Cadem, destaca que un 63% de los encuestados se siente muy preocupado o bastante preocupado de ser víctima de un delito.
Autor:

Uziel Gomez

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Roberto Izikson, gerente de asuntos públicos de Cadem y quien realiza semana a semana la encuesta Plaza Pública sobre la percepción de la ciudadanía en temas políticos, económicos y sociales, conversa con “El Líbero” sobre la última medición que mostró un alza importante en la percepción de delincuencia y una caída en la aprobación a la Presidenta Michelle Bachelet, entre otras conclusiones.

Roberto-Izikson– Ud. ha medido durante 34 semanas consecutivas la marcha del Gobierno. ¿Cuáles son las tendencias que ha visto?

– Hasta esta última encuesta había tres grandes cosas que han presionado la imagen del Gobierno; la más importante, la incertidumbre en materia económica provocada por la reforma tributaria y el ánimo reformista en general, a las isapres, la Constitución, las AFP, el mercado laboral, la educación. En marzo, un 58% creía que la economía estaba progresando y hoy es 28%, son 30 puntos menos. La reforma tributaria se mantiene impopular, 44% en desacuerdo, sólo 37% de acuerdo. La reforma educacional, por tercer mes consecutivo, tiene más desacuerdo que acuerdo, 45% contra 42%.

– ¿Qué tema irrumpió en la última encuesta?

– Irrumpió con mucha fuerza en la agenda un tema que no estaba considerado en el programa de Gobierno: la lucha contra la delincuencia. Lo que hemos visto en los medios es una movilización hacia ese tema, a propósito de los asaltos a camiones y cajeros, aumentos de violencia en la Araucanía y las bombas en Santiago. Los resultados son preocupantes, porque 8 de cada 10 chilenos cree que no sólo la cantidad de delitos ha aumentado, sino que también la violencia de la delincuencia ha aumentado respecto del año pasado. Eso lleva a que un 63% se sienta mucho o bastante preocupado ante la posibilidad de ser víctima de un delito. Finalmente, eso se traduce en que Carabineros y la PDI tienen apoyo, mientras que el Gobierno, los fiscales y jueces están cuestionados.

– ¿Cómo impacta el tema de la delincuencia en la agenda?

– Tengo la impresión que la delincuencia o el debate en torno a la delincuencia viene a agregarle un elemento adicional a un estado de ánimo país que venía deteriorándose semana a semana. Tenemos una pregunta que mide la imagen general del país, preguntamos pensando en aspectos políticos, económicos y sociales, “¿Ud. cree que el país va por buen o mal camino?”. En marzo, el 68% decía por un buen camino, hoy solo el 39%. Es la primera vez en que hay más gente que cree que vamos por un mal camino, 41%. Es la configuración del escenario para el Gobierno y que termina con un anuncio de consejo de gabinete.

– ¿Quién se lleva el costo político del aumento de la delincuencia?

– Es difícil  la pregunta, porque tengo la impresión de que la estrategia político comunicacional del Gobierno hasta ahora era que la delincuencia no fuera un tema. El ministro Peñailillo ha derivado en los subsecretarios Aleuy y Frey la lucha contra la delincuencia, y él se ha quedado con la gestión política y la coordinación del Gobierno. Eso hace que los costos políticos sean difusos y estén radicados en la cadena que hacen gobierno, fiscales y jueces. No tengo la impresión que la opinión pública le pase la cuenta en específico a alguien, porque es un arrastre que se genera desde hace tiempo.

– La Presidenta lleva cuatro semanas de caídas. ¿Por qué?

– El nivel de aprobación de la Presidenta venía cayendo paulatinamente desde marzo y el nivel de desaprobación viene aumentando. La desaprobación a la Presidenta desde marzo ha aumentado 28 puntos, de 20 a 48%. Cuando vemos datos mensuales, octubre es el primer mes en que la desaprobación es mayor que la aprobación, sin diferencia estadística, pero es un hito importante. En las últimas dos semanas la brecha entre desaprobadores y aprobadores ha aumentado mucho. La tendencia es negativa. Es la primera vez que semanalmente la desaprobación es mucho mayor que la aprobación. Vamos  a esperar para ver cómo evoluciona en las próximas semanas.

– La marcha de los apoderados impactó fuerte en la desaprobación de la reforma educacional.

– Educación es el área donde mayor confusión hay en la opinión pública y genera más polarización. Donde se marcan con mayor claridad las diferencias entre centro izquierda y centro derecha, y el nivel del debate se tensiona más. Es un indicador que es mucho más volátil en función de lo que ocurre en la agenda. La reforma educacional se aprobó en la Cámara de Diputados y aumentó la aprobación, luego vino la marcha de los padres y apoderados y disminuyó la aprobación. Todavía es muy volátil el indicador y se lo atribuyo a la confusión y a la polarización en educación. Sin duda, la reforma educacional y la reforma tributaria dependen  de la aprobación de la Presidenta. Si la desaprobación aumenta en la Presidenta ambas reformas quedan más expuestas a quedar negativas.

– ¿Debería haber un reordenamiento del foco del Gobierno? El crecimiento y la delincuencia no tenían un papel protagónico en el programa.

– La apuesta por un gabinete más joven con figuras nuevas ha sido perjudicial en la medida que no se han logrado empoderar. Vemos una  concentración de poder en el eje Bachelet-Pañailillo y luego un ministro de Hacienda muy cuestionado por la desaceleración y la reforma, y una concentración en Eyzaguirre. Pero bajo esas cuatro figuras no parece haber ministros ocupando un rol relevante y eso sin duda tiene efecto. Un reordenamiento permitiría darle más espacio y visibilidad a ministros como Elizalde o Rincón.

– ¿Debería haber un cambio de gabinete?

– Para la  Presidenta es tremendamente complejo. Solo sería exitoso o efectivo en la medida que cambie donde apriete el zapato, es decir, Hacienda, Educación e Interior. Tengo la impresión de que un cambio que no involucre a algunos de ellos no tiene mucho sentido. Sería accesorio si lo hiciera cambiando a la ministra de Desarrollo Social. Me parece de difícil pronóstico.

FOTO: MAURCIO MENDEZ/AGENCIA UNO

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