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Publicado el 04 de junio, 2018

Bernardo Fontaine: “La gran desilusión es que el Presidente ha renunciado a bajar el impuesto a las empresas”

Autor:

Mariela Herrera

El economista y creador del movimiento "Reforma la reforma", si bien valora el sello que el Mandatario le imprimió a su mensaje para que Chile retome el crecimiento, lamenta el anuncio sobre tributos. "Es malo que el Presidente no vaya a buscar convencer a los parlamentarios de que es necesario no castigar el ahorro".
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Mariela Herrera

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Ha levantado diferentes “cruzadas”. Primero fue sobre las reformas tributaria y laboral del gobierno de Bachelet. Ahora, con su movimiento “Reforma la reforma”, el economista Bernardo Fontaine está concentrado en los cambios al sistema previsional.

Tras escuchar el mensaje del Presidente Sebastián Piñera, ante el Congreso Pleno, valora “el enfoque para lograr el desarrollo integral”. Pero advierte que el Mandatario “tiró la toalla” con una promesa de su programa sobre reducir la tasa de impuestos a las empresas, “una de las más altas de los países OCDE”.

-Desde su perspectiva, ¿cuáles son los aspectos que destaca del discurso del Presidente? ¿Cómo define el tono utilizado?

-Después de haber vivido en un Chile que se empantanó y polarizó con la Presidenta Bachelet, el Presidente Piñera presenta un camino claro para alcanzar más progreso para todos. Un camino que entrega esperanza y confianza con un ambicioso programa de medidas. Tan ambicioso que parece difícil de poder cumplir en el lapso de cuatro años. Pero no hay duda que devolver a Chile al ambiente de discusión técnica, de acuerdos, y a lograr un desarrollo integral, es el enfoque que todos estábamos esperando.

-Cuando plantea que quizás fue “muy ambicioso”, ¿es por los peligros de no poder lograrlo?

-La costumbre hace que la cuenta pública sea una lista eterna de supermercado. Creo que eso no es muy conveniente, sería mejor una Cuenta Pública más corta que presentara cuáles son los desafíos. Los ejes que se desprenden del discurso son seguridad, donde presentó una cantidad maciza de medidas sobre el tema; una gran reforma al sistema de salud tanto privado como público; un foco en mejorar la calidad de vida de la vejez; y un tremendo énfasis para empujar a Chile para que vuelva a crecer económicamente.

¿Quizás el Mandatario busca lineamientos que vayan más allá de su gobierno y eso implica buscar continuidad del sector en La Moneda?

-Bueno, en las cuentas públicas hay algo de dejar contentos a todos, hay algo de ponerle metas a todos los sectores del Estado, hay algo de entregar visión hacia dónde vas. Por ejemplo, con el plan de infraestructura con líneas de Metro que van a operar en 2026, se da una visión de continuidad de políticas para otro gobierno.

Una manera más simple, para que Chile crezca más rápido, es bajar el impuesto al ahorro. Si no se hace, eso obliga a que al Gobierno haga una agenda pro inversión mucho más profunda y mucho más intensa”.

-Un tema que usted ha estudiado en profundad es la reforma tributaria del anterior Gobierno. En su mensaje, Piñera anunció que va a simplificarla y que mantendrá el 27% a las empresas. ¿Lo considera acertado?

-El tema tributario es la gran desilusión del discurso. Nosotros hemos dicho que urge simplificar el sistema tributario, aplanar la cancha para que no sea un obstáculo para las pymes, para los emprendedores, y restarle arbitrariedad y subjetividad a las normas del Servicio de Impuestos Internos. Esto está bien y está recogido aparentemente. Pero el gran ausente y la gran desilusión es que el Presidente ha renunciado a bajar el impuesto al ahorro de las empresas. No hay duda de que el ahorro es uno de los grandes motores del crecimiento. Y la tasa de impuestos a las empresas no es a los empresarios es un impuesto al ahorro que hace la empresa, a las utilidades que se reinvierten en el crecimiento de su negocio y que hacen crecer al país. Tener una de las tasas más altas de la OCDE al ahorro de las empresas, es una mala política. Y es malo que el Presidente no vaya a buscar convencer a los parlamentarios y a la oposición que es necesario no castigar el ahorro. Ahorro que necesitamos urgentemente para el desarrollo.

-El Presidente explicó que esto se debía “por las dificultades fiscales heredadas”. ¿A su juicio esto no justifica esta opción?

-No, según mi opinión, no. Habría que preguntarse si es posible financiar este exceso de gasto con otro impuesto menos dañino para el desarrollo. O ver si no es posible reasignar los gastos, bajarlos, modernizar el Estado, antes de tirar la toalla respecto de uno de los puntos de su programa de gobierno.

La tasa de impuestos a las empresas no es a los empresarios, es un impuesto al ahorro que hace la empresa, a las utilidades que se reinvierten en el crecimiento de su negocio y que hacen crecer al país”.

-Además, gran parte de las medidas anunciadas tienen que ver con la reactivación, con el desarrollo económico.

-Chile tiene un problema de que tiene costos altos y le cuesta crecer más rápido. A eso se refiere la discusión sobre la productividad. Una manera más simple para que Chile crezca más rápido es bajar el impuesto al ahorro. Si no se hace, eso obliga a que al Gobierno haga una agenda pro inversión mucho más profunda y mucho más intensa tal que los costos de producir en Chile bajen. Y eso es un tremendo desafío que pone el Presidente al ministro Valente y al ministro Larraín.

Cambios en sistemas de salud: “Es un tema país y los privados deberán ajustarse a las regulaciones, que deben ser justas”.

-En los cambios al sistema de isapres, ¿ve buenos anuncios por parte del Mandatario?

-Todos sentimos que las isapres no cumplen nuestras expectativas. Y quienes se atienden en el sistema público sufren todas las carencias de ese sistema, por lo que es evidente que se necesita una gran reforma que enfrente estos problemas. Aquí hay un tremendo desafío para el gobierno, una reforma que no solo haga compartir los gastos de la maternidad entre hombres y mujeres, sino también entre jóvenes y viejos, los enfermos con los sanos. Y que, a su vez, genere incentivos para los prestadores de la salud.

-El Mandatario planteó un plan único de salud, ¿lo comparte?

-Se necesita un plan único que no distinga entre hombres y mujeres, enfermos y sanos. Y quien pueda o quiera, compre seguros de salud adicionales. Pero esto debe ir de la mano con un cambio en la relación entre los pacientes, los seguros de salud y con los prestadores de salud. Que no solo cobren el precio máximo que pueden, sino que también estén involucrados en contener los costos. Esta es una gran reforma que debe incluir también a médico, seguros y clínicas. Es un tema país y los privados deberán ajustarse a las regulaciones, que deben ser justas. También hay que analizar sumar compañías de seguro extranjeras al mercado.

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